Howard Schultz tiene una de las historias de ascenso social más conmovedoras en Estados Unidos. El hombre, que llegó a vender su sangre para estudiar, fue el encargado de llevar la marca de Starbucks al éxito, con más de 30 mil tiendas en el mundo.
En 1985, cuando era director de Marketing de la compañía, los dueños Gerald Baldwin y Gordon Bowker rechazaron una idea que intentó imponer en la empresa. En ese entonces quiso crear una experiencia diferente en las tiendas, como había visto en Italia. Como tuvo éxito, terminó yéndose para fundar su propia marca.
Dos años más tarde reunió el dinero para comprar Starbucks por 3,8 millones de dólares, y desde ese entonces logró expandir la marca y convertirla en un gran éxito, con presencia en más de 80 países. Su trabajo lo convirtió en multimillonario, con una fortuna que actualmente ronda los US$6.600 millones.
La particular historia de vida de Howard Schultz
Schultz creció en Brooklyn, en un barrio de viviendas subsidiadas, con su padre como sostén económico de la familia que trabajaba como chofer de un camión de limpieza y reparto de pañales. Pero sufrió un accidente que lo dejó imposibilitado para seguir en su labor.
Howard solo tenía siete años, y tuvo que observar como su madre luchó para sacar a la familia adelante. Sin embargo, aunque la situación económica era mala, ella siempre le dio ánimos para estudiar y poder convertirse en el primer universitario de la familia.

Consiguió una beca como jugador de fútbol americano en la Universidad de Michigan, aunque un tiempo después la perdió por una lesión. Ante eso, tomó algunos préstamos y diferentes trabajos para conservar su lugar y hasta llegó a vender su sangre para poder pagar sus estudios.
Luego de graduarse en la licenciatura en comunicación, comenzó a trabajar en Xerox y luego en Hammarplast, una empresa de origen sueco que hacía máquinas de café. Allí conoció al local de Starbucks, que era uno de los mayores compradores de la compañía, y en 1981 viajó personalmente a conocer a sus dueños.
El ascenso de Howard Schultz con Starbucks: de una tienda en Seattle al éxito alrededor del mundo
Shultz los convenció de hacerlo el director de Marketing de la empresa y comenzaron a expandir la marca de Starbucks en Seattle. Pero todo cambió en un viaje a Milán, para un congreso, donde visitó diferentes tiendas de café en donde los baristas tenían una relación más cercana con los clientes.
Le fascinó tanto la experiencia que le presentó la idea a Baldwin y Bowker para trasladarlo a Starbucks, pero estos la rechazaron. Así, en 1985 decidió dejar la empresa para fundar su propia marca, llamada Il Giornale. Para conseguir la financiación para su negocio, Shultz contó que habló con más de 240 personas, y solo 26 accedieron a aportar dinero.
Con el apoyo fundamental de su esposa, Sheri Kersch, Howard logró ganar lo suficiente para dos años después comprar Starbucks por 3,8 millones de dólares. En ese momento la empresa solo tenía seis locales, pero una década después se expandió a más de tres mil, con presencia internacional.

Shultz fue CEO de Starbucks en tres ocasiones, ya que volvió cada vez que la compañía pasaba por un período poco estable. Finalmente, abandonó la posición en 2018, con una fortuna estimada en US$6.600 millones y se dedicó de lleno a la política, incluso especulando en algún momento con una postulación presidencial.
Más allá de su legado con Starbucks, Shultz también será recordado por las particulares condiciones de contratación de la empresa: fue pionero en dar cobertura médica completa a los empleados que trabajaban part-time, y crear programas para que puedan acceder a becas universitarias, recordando su difícil experiencia para llegar hasta la cima.



