Vicky Xipolitakis fue una de las invitadas de esta noche en PH: Podemos Hablar (Telefe) y recordó una particular anécdota con una tortuga que tuvo de mascota.
“Las tortugas en invierno hibernan, y viste que meten las patas y la cabeza para adentro... y yo cuando era chiquita pensé que era un alfajor”, dijo, bajo la atenta escucha de Homero Pettinato, Luis Novaresio, Federico Coria, Juana Repetto y Andy Kusnetzoff, el conductor del ciclo.
Acto seguido, reveló qué pasó con el animal: “Y cuando la fui a morder, pensando que era un alfajor, ‘qué rico alfajor’, la mordí”.
La reacción de la tortuga le pasó factura a la mediática: “Se asustó y me hizo pipí en la boca”.
“Mi mamá me dijo: ‘¡Vicky, la tortuga!’“, reveló sobre cómo reaccionó su madre tras ver la escena bizarra.
Por último, dijo entre risas: “A la tortuga no le pasó nada, a la que le pasó fue a mí, que me meó la boca”.
Vicky Xipolitakis sufrió bullying por su físico
En otro pasaje del programa, la integrante de Ariel en su salsa (Telefe) contó las burlas que recibió por su físico. “Me afectó tanto que me cargaran, me afectó psicológicamente. Tuve anorexia en la adolescencia, quería ser modelo. Me quería poner bien físicamente. Llegué a pesar 35 kilos, solo me pesaban los huesos, fue complicado”, reveló.
“Fueron meses muy complicados. El clic fue cuando vi a mi familia sufrir, mis padres lloraban y dije ‘ellos no se merecen esto’. Empecé a hacer terapia, es muy importante dejarse ayudar con una familia muy presente en la adolescencia. Fue una etapa dura y gracias a Dios salí. No era feliz antes, no podía levantarme de la cama”, agregó.

Durante la conversación, Xipoltakis se refirió a los extremos a los que había llegado su preocupación por el peso. La mediática contó que, en una ocasión en la que debían controlarla para evaluar su evolución, recurrió a un engaño para modificar el resultado de la balanza. “Un día me tenían que pesar a ver si mejoraba y puse piedras en el bolsillo para pesar más”, contó, en un crudo relato que dejó en evidencia la gravedad del trastorno alimentario que padecía.
La influencer admitió que, durante esa etapa, atravesaba una profunda inseguridad y creía que para ser bella debía cambiar su cuerpo. Con el tiempo, pudo transformar esa percepción y desarrollar una relación diferente con su imagen y su bienestar. “Estar linda es estar saludable, no fui feliz. Hoy ya tengo otras herramientas”, reflexionó, al contrastar aquel período de su vida con el presente y remarcar cuánto aprendió para enfrentar las dificultades.



