La primavera impulsa el consumo de vinos refrescantes, en una elección que también depende del estado de ánimo, la comida, el ambiente y el precio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El momento y la ocasión de consumo son tan importantes como la calidad del vino a la hora de elegir cuál descorchar. Básicamente, porque el consumidor forma su opinión sobre una etiqueta en particular al relacionar muchas variables más allá de la calidad: estado de ánimo, ambiente, compañía, comida, estilo y precio, si le tocó comprar la botella. Es decir que, en la famosa conclusión del “me gusta o no me gusta un vino”, intervienen muchos otros factores y el análisis del aspecto cualitativo es apenas uno más. Por ello, la primavera es la estación de los vinos refrescantes, así como en el verano ganan terreno los tragos con vino y los espumosos; en otoño, los tintos más amables; y, en invierno, los más concentrados.

¿Cuáles son los vinos refrescantes? Principalmente, los vinos jóvenes del año, sobre todo blancos, rosados y naranjos. Pero, actualmente, cada vez hay más varietales y blends tintos que se conciben dentro de este estilo e incluso son ideales para servir refrescados.

Estos tintos ligeros suelen ser expresivos, de texturas incipientes y acidez marcada. Y, para muchos, son los mejores vinos para descubrir cuando asoma el tiempo lindo y disfrutar al aire libre se vuelve la opción más deseada.

Los tintos ligeros ganan terreno frente a los vinos concentrados por su acidez marcada, su fluidez y su perfil pensado para momentos informales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

No se trata de ocasiones sofisticadas ni de comidas elegantes, sino todo lo contrario. Son situaciones relajadas en las que la comida y el vino deben estar en la misma sintonía. Al aire libre puede haber o no mesa, lona en el piso, y nadie estará pendiente del mantel ni de los cubiertos, sino de pasarla bien, con algo rico y frugal, de manera informal. Y así tienen que ser los vinos que se sirvan.

Estos vinos tintos ligeros siguen una tendencia creciente, en la que la concentración cede paso a vinos más ágiles, al menos en su paso por boca. También hay una cuestión visual, ya que los tintos con mucho cuerpo suelen ser de color profundo, casi negro, y eso es sinónimo de peso. En cambio, los tintos ligeros, con sus aspectos brillantes y siempre algo traslúcidos, sugieren que serán más livianos. Y eso es lo que buscan muchos consumidores hoy, sobre todo para disfrutar al aire libre.

Así fueron surgiendo los vinos a base de uva Criolla que, por sus características organolépticas, se asimilan a un Pinot Noir joven, al menos en aspecto y ligereza en su trago. También los Pinot Noir y algunos Garnacha y Bequignol, ya que están concebidos más para ser tomables que para impactar por contundencia.

La uva Criolla, el Pinot Noir, la Garnacha, la Bequignol y variedades italianas como Sangiovese, Nebbiolo y Barbera se destacan en los vinos refrescantes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las uvas “italianas” que empiezan a resurgir también son ideales para este tipo de vinos, porque la Sangiovese, la Nebbiolo y la Barbera dan vinos de trago vibrante y refrescante, ideales para disfrutar en la mesa. Y, si bien es cierto que puede haber otros, como Malbec, Bonarda y Cabernet Franc, la realidad es que no son muchas más las uvas tintas que se pueden vinificar de esa manera, ya que sus pieles son más gruesas y, durante la maceración, extraen mucho color y otros polifenoles responsables de la concentración.

Pero hay otro vino que cumple muy bien con esta función: un clásico que, gracias a esta nueva tendencia, está de vuelta, el clarete. Se trata de un blend a base de vino tinto y blanco, lo cual le aporta una acidez más marcada. Y esa termina siendo la clave de todos estos tintos, que se asemejan bastante a los blancos, al menos en la frescura y la vibrancia de su trago.

No todo es cuestión de concentración y peso, más allá de que dichos atributos sean muy valorados cuando se conciben vinos para una larga guarda. En cambio, hay vinos que se piensan para disfrutar jóvenes, cuando su gracia frutada está en el nivel más alto. Todo se siente potenciado por las texturas que aportan la acidez y, a veces, la elaboración con racimos enteros. Esto permite que estos vinos de aspecto poco profundo tengan taninos que sobresalgan y, a la vez, resalten su lado más fresco, más allá de los aromas y sabores de cada uno.

Y, si bien no se trata de grandes vinos, deben ser equilibrados en sus componentes si pretenden trascender. Quizás nadie los deguste, pero todos deben disfrutarlos, y eso se logra con un trago equilibrado, ya sea servido en copas de cristal o vasos de plástico. Porque lo que más importa es el todo de la situación: aire libre, picada o comida informal, compañía y vino.

10 tintos de cuerpo ligero para anticiparse a la primavera

Los tintos ligeros ganan espacio frente a los vinos concentrados por su acidez marcada, su agilidad en boca y su perfil para disfrutar al aire libre. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Callia Criolla 2025

Callia, San Juan, Valle de Pedernal $6.000

Este vino no para de traerle satisfacciones a la bodega. En primer lugar, porque ya se ganó la admiración de todos por lo bien logrado que está. Además, la cosecha 2026 obtuvo 95 puntos en los Decanter World Wine Awards, dentro de su categoría. Su aspecto, de color cereza traslúcido, es inconfundible. Tanto en nariz como en boca ofrece notas de fruta, con texturas mordientes que amplifican su expresión, quizás en esta cosecha con una acidez más marcada.

Santa Julia La Vaquita 2025

Santa Julia, Mendoza, Maipú $20.500

Se trata de un vino elaborado bajo el método clarete, cuya principal característica es que surge de la fermentación conjunta de uvas tintas y blancas: 80% de Malbec y 20% de Torrontés, vinificados en simultáneo con levaduras autóctonas y una maceración corta de 15 días. Resulta un vino de color ligero y gran impacto aromático, que recuerda a frutillas frescas, frambuesas y cerezas, combinadas con toques florales característicos del Torrontés. En boca se destaca la acidez natural, que le brinda una vivacidad particular.

La elaboración con racimo entero y la acidez natural potencian las texturas y los taninos de vinos jóvenes pensados para beberse sin guarda. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Livvera Bequignol 2023

Escala Humana, Mendoza, Valle de Uco, Tupungato $32.000

Con esta original uva de origen francés, proveniente de un parral en El Zampal, el hacedor Germán Masera logra un tinto ligero y mordiente, con taninos que sobresalen gracias a una elaboración 100% con racimo entero. De aspecto poco profundo y aromas frutados, su paladar es franco, ágil y expresivo. Ideal para servir refrescado.

Miras Joven Trousseau 2025

Miras, Río Negro, Alto Valle de Río Negro, Mainqué $34.000

La historia de esta uva, que solo se encuentra en Mainqué, donde la han multiplicado, es curiosa. Para Marcelo Miras, es como un Pinot Noir —variedad con la que se confundía el Trousseau— con alma de Cabernet Sauvignon, porque las uvas no maduran de manera pareja en el mismo racimo y tiene muchos más taninos que un Pinot Noir. Como ya es su costumbre, está elaborado con un 30% de racimo entero y fermentado en tanque de acero. De aspecto tenue y aromas austeros, con dejos de combustión, presenta un paladar franco y fresco, con final mordiente.

Los consumidores eligen un vino por la calidad, pero también por el estado de ánimo, la comida, la compañía, el ambiente y el precio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Pequeñas Producciones Barbera 2023

Escorihuela Gascón, Agrelo, Luján de Cuyo $40.000

Su presentación supone un tinto robusto, pero es un vino con muy buena fluidez y un carácter frutal definido. De trago fresco y taninos incipientes, resalta sus notas de cereza y especias. Sobre el final de boca aparecen suaves dejos de crianza, que poco a poco se irán integrando. El hacedor Matías Ciciani Soler ha logrado, una vez más, un gran “vino de tavola” argentino, ideal para acompañar pastas de todo tipo.

La Contienda Nebbiolo 2022

Cimarrón Wines, Mendoza, San Rafael $45.000

Lucca Stradella es el joven hacedor detrás de estos vinos, que tienen en este Nebbiolo un exponente que dice muchas cosas. Está elaborado con uvas de un viñedo plantado por su abuelo, Aurelio Stradella, en el año 2000. Aurelio estaba casado con Constanza, la mayor de los hermanos Bianchi; sí, los mismos de la gran bodega argentina. Y acá, más allá del origen italiano de la cepa, está el estilo del vino: en sus aromas ofrece notas de guindas maduras, con buen volumen, frescura y un trago mordiente fino.

Los tintos ligeros ganan espacio frente a los vinos concentrados por su acidez marcada, su agilidad en boca y su perfil para disfrutar al aire libre. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Calipso Pinot Noir 2024

Entrometido Wines, Mendoza, Valle de Uco, El Peral $55.000

Francisco Fraguas y Conrado Gibbs son los amigos, agrónomos y enólogos detrás de este Pinot Noir de partida limitada: solo 1.164 botellas. Nace en un parral y fue elaborado con racimo entero. De buena frescura y taninos incipientes, resaltados por su acidez, deja en claro que el foco de la búsqueda no está tanto en la fruta, sino en las texturas y en reflejar el carácter del lugar.

Estancia Uspallata Pinot Noir 2021

Mil Suelos, Mendoza, Las Heras, Uspallata $60.000

Más allá de las condiciones extremas del lugar, el entorno es único y ese paisaje, de alguna manera, se refleja en estos vinos elaborados por el hacedor “Colo” Alejandro Sejanovich. Resulta un tinto de aspecto muy pálido, pero de aromas intensos, con las típicas notas de cerezas. En boca posee muy buena fluidez, dada en gran parte por esa acidez natural y tensa que es un sello del lugar y resalta las texturas mordientes y finas de su trago. Es un vino franco, que se abre en la copa con el correr de los minutos.

Las variedades Sangiovese, Nebbiolo y Barbera resurgen en vinos tintos de cuerpo ligero pensados para la mesa y el consumo joven. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Bin Otto 2022

BIRA, Mendoza, Valle de Uco $75.000

Este vino está elaborado con 90% de Sangiovese, que fermenta en bines y pasa por maceraciones largas antes de ir a barricas nuevas, y un 10% de Syrah y Merlot. Ofrece aromas delicados de frutas de baya y té negro, con texturas pulidas que aportan una sensación mordiente fina. Llena la boca con frescura y gracia. Si bien todavía es joven y la crianza se percibe, es austero en su mensaje y posee buen potencial.

As Bravas Garnacha 2021

Aleanna, Mendoza, Maipú, Lunlunta $110.000

Alejandro Vigil ha visto en la uva Garnacha algo que los demás hacedores locales aún no vieron. Eso lo llevó a elaborar este vino en las Sierras de Gredos, en España, junto a Adrianna Catena. Se sabe que es una variedad con mucha historia y una consistencia más liviana en su paso por boca, más cercana a la Criolla y al Pinot Noir que al Malbec y al Cabernet Franc. Su apuesta pasa por vinos tomables, con equilibrio y sabores complejos de la madurez. En esta nueva cosecha, el vino presenta aromas delicados con dejos de oxidación. Su aspecto es pálido y muy liviano. En boca se perciben frutas maduras y leves dejos de hierbas secas, resaltados por sus texturas incipientes.