Vivo tiene la solución al gran dilema de los plegables. Quien no tenga una segunda pantalla será porque no quiere

Acabo de salir de la presentación oficial de la nueva serie X500 de Vivo y, además de las posibilidades fotográficas del modelo Pro Max con los juguetitos conocidos como extensores teleobjetivo, lo que más me ha llamado la atención era algo que no esperaba: su Snap Screen, una pantalla externa. Ojo, no tanto por lo que hace a día de hoy, sino por lo que este tipo de accesorio podría llegar a hacer.

El dispositivo. La Vivo Snap Screen es una suerte de monitor externo magnético e inalámbrico pensado para creadores de contenido. Es una pantalla ligerísima, que de hecho recuerda a los típicos cargadores MagSafe de los últimos iPhone (o su accesorio para tarjetas), ya que tiene un grosor de apenas 5,65 mm y solo 68 gramos. En cuanto al panel, es táctil de tipo AMOLED y 419 ppi. Se conecta al teléfono de forma inalámbrica hasta a 10 metros de distancia. El accesorio en cuestión está integrado con el software nativo de cámara de Vivo y admite seis modos de disparo distintos.

El problema que resuelve. La cámara trasera de los móviles es la buena, pero cuando la usas no ves qué estás grabando, lo que es una auténtica faena para grabarte presentando algo o en un unboxing en el que estás delante de la cámara. Con un móvil plegable, eso sí, a costa de añadir un pliegue a la pantalla, una bisagra, más peso y una serie de concesiones inherentes al tipo de dispositivo, como por ejemplo el precio. 

Pues bien, con este accesorio si te interesa ver al detalle lo que estás grabando con la pantalla principal, puedes hacerlo y tener la vista previa en tiempo real. Eso sí, si lo necesitas, ya que se compra aparte y se puede extraer. Y eso sin otras ventajas propias como poderlo usar a distancia o  poder grabar sin sujetar el móvil, por ejemplo en fotos de grupo. Vaya por delante que este tipo de accesorio no se le ha ocurrido a Vivo (como veremos, hay otras marcas que lo han sacado antes): ya existía, tanto de marcas completas como en accesorio genérico... aunque sin esa integración de software.

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Una alternativa a un caso de uso de los plegables. Después de ver y probar diferentes formatos de plegable tengo claras varias cosas: la primera es que el pliegue/bisagra es tarde o temprano un problema (o una molestia), la segunda es que el precio constituye un factor limitante para mucha gente entre las que me encuentro y la tercera es que si bien el formato pasaporte considero que es el más acertado, la realidad es que en el día a día abriría el móvil en casos muy contados porque la pantalla exterior es solvente para la mayoría de las tareas.

La adopción real de los plegables es bajísima: ya no es el sesgo de confirmación de habérselo visto como mucho a tres personas (que no se dediquen a la tecnología) con uno, es que según este informe de Kantar los plegables representan solo el 1% del total de móviles en propiedad en siete grandes mercados (UK, Alemania, Francia, Italia, España, EE. UU. y Australia) y el 55% de quienes tenían uno volvió a un smartphone convencional al renovar. Otro estudio de Omdia sobre 5.000 personas en cinco mercados ofrece resultados igualmente poco halagüeños. La fricción de uso está ahí y un accesorio desmontable de este estilo, reparte el riesgo: quien no lo necesita no paga el precio (real y figurado) ni el sobrecoste. Quien si lo necesita, lo añade sin comprometer el resto del teléfono. 

No ha sido el primero. Tampoco será el último. Como comentábamos más arriba, ya existe un mercado genérico de "magnetic selfie monitor screens" que en esencia son poco más de un espejo vitaminado, pero que los propios fabricantes de móviles lancen su pantalla externa oficial añade un plus esencial de compatibilidad. Oppo lo hizo recientemente con su bubble en formato circular. 

Y si echamos marcha atrás en el tiempo y abrimos la mente, vemos como los fabricantes han ido experimentando con ese concepto de pantalla auxiliar, como el LG Wing de 2020, la doble pantalla del Meizu Pro 7 o el Xiaomi Mi 11 Ultra... por poner algunos ejemplos. No cuajaron como estándar de la industria, pero la idea ahí está, en el limbo. Que dos de los mayores fabricantes chinos lancen accesorios con la misma filosofía en el mismo semestre de 2026 sugiere que la industria está tanteándolo. No es un hecho aislado. 

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