Con el cambio climático desatado y unas ciudades convertidas en hornos en verano gracias, entre otras cosas, al asfalto y su efecto térmico y la ausencia de espacios verdes, a un estudiante alemán se le ha ocurrido algo que no es un árbol ni imita su estética pero tiene algunas de sus ventajas: una especie de toldo vitaminado que se comporta como un árbol.
El invento. Sense of Shade es obra del diseñador alemán Kevin Müller, más concretamente es su trabajo de fin de grado en la Muthesius Kunsthochschule de Kiel. Precisamente allí hay una plaza que lleva desde julio cubierta con 100 metros cuadrados de este tejido. Vaya por delante algo: este tejido no busca ser un árbol ni a sustituirlos o complementarlos como los árboles líquidos, pero sí aportar sus bondades para luchar contra el calor allá donde no es posible plantarlos, como en subterráneos, suelos pavimentados o simplemente, para un uso temporal.
Este Sense of Shade tiene dos capas de tejido perforado con cortes láser colocados siguiendo un algoritmo para conseguir algo concreto: que no puedas discernir su sombra de la de un árbol, ya que genera sombras irregulares que se mueven con el viento, ya que parte del tejido queda suspendido y se mueve libremente.
Por qué importa. En una línea: porque el calor en las ciudades mata: el 40% de las muertes por calor urbano en ciudades podría evitarse con más árboles, según este paper de 2023 para núcleos urbanos en Europa. Pero llevamos décadas arrancando árboles en las ciudades y volver a plantarlos y que crezcan lleva años. Y eso en sitios donde sí se puede hacer: cabe recordar que en las ciudades el espacio está muy caro y hay quien decide que las prioridades son otras. A veces simplemente, no caben. Aquí es donde entra en juego este invento: de fácil instalación, sin obras y la posibilidad de poner y quitar cuando haga falta.
La sombra como infraestructura climática. En arquitectura y urbanismo, la sombra se ha convertido en un recurso más contra el clima, como lo son los pavimentos claros, pérgolas vegetales, fachadas claras y con elementos de sombra... con una misma idea: mejor evitar el calor que disiparlo.
Y también sabemos que los árboles son una herramienta barata y efectiva contra el calor: aumentar la cobertura de árboles en una ciudad puede bajar hasta 1,5 °C la temperatura de las superficies al mediodía, según este estudio global sobre 806 ciudades. Este otro estudio evidencia que la sombra de los árboles reduce la temperatura equivalente fisiológica entre 1 y 2 °C en entornos peatonales. Pero volvemos al punto anterior: no siempre hay árboles o no es viable ni inmediato tenerlos.




