
A fines de mayo, un pescador que recorría el río Danubio cerca de Oberelchingen, en el sur de Alemania, detectó con su sonar los restos de un automóvil a unos cinco metros de profundidad. El vehículo resultó ser un Opel Manta que la policía vincula con un robo denunciado hace 54 años, según informó en junio el medio local Deutsche Welle, con base en comunicados oficiales.
El hallazgo derivó en una investigación penal sobre un delito sin resolver desde 1972. Un equipo de buzos participó en la recuperación del auto, cuyo estado de deterioro era extremo tras décadas en el lecho del río.
Una vez rescatado, las autoridades abrieron una convocatoria pública para recabar testimonios sobre el origen del auto, un paso que resultó decisivo para avanzar en la pesquisa.
La policía recibió el testimonio de una mujer que vinculó el auto con un robo de 1972

Días después del operativo de rescate, una mujer se presentó ante las autoridades y declaró que un Opel Manta le fue robado a su entonces esposo en 1972. Según la versión recogida por la policía de la región de Suabia Sur/Oeste, el hombre regresó a Estados Unidos durante esa misma década y desde entonces no pudo ser localizado.
El testimonio permitió asociar el coche recuperado con aquel caso antiguo, aunque las autoridades reconocieron que ya no conservan material de archivo que permita corroborar el robo con documentación oficial. La falta de registros escriturales, consecuencia directa del tiempo transcurrido, obliga a sostener la investigación sobre la base de declaraciones y de los datos técnicos del rescate.
La policía aclaró que todavía no estableció de forma concluyente la propiedad del vehículo. Por ese motivo, el automóvil permanece bajo custodia mientras continúan las verificaciones. Cómo llegó el auto al Danubio sigue siendo la pregunta sin respuesta en el centro de la investigación.
Sin archivos oficiales, la investigación avanza sobre la base de una sola declaración

La declaración de la testigo le dio a la policía su único hilo concreto en un caso en el que los archivos oficiales ya no existen. “Gracias al testimonio de una testigo femenina, se sabe ahora que el Opel Manta fue robado a su exmarido en 1972. El hombre regresó a Estados Unidos en la década de 1970”, indicó la comisaría de Suabia Sur/Oeste en un comunicado recogido por Deutsche Welle.
Esa declaración, que no puede cotejarse con registros escritos, convirtió un hallazgo fortuito en un caso policial activo. Las autoridades no descartan que el vehículo lleve sumergido desde los primeros años de la década de 1970, aunque tampoco pueden confirmarlo sin pruebas adicionales.
El modelo rescatado tuvo una presencia fuerte en la antigua Alemania Occidental durante los años 70 y 80, en parte por combinar la imagen de un deportivo con un precio relativamente accesible dentro del mercado local. Esa identidad cultural explica parte del impacto que generó el hallazgo más allá de la dimensión judicial.
El auto apareció destruido y quedó descartada cualquier posibilidad de restauración

Las imágenes difundidas tras el rescate muestran un vehículo prácticamente deshecho. La carrocería acumuló décadas de corrosión y sedimento, el techo colapsó sobre los asientos y las cubiertas estaban desinfladas. Según el medio alemán, el estado del Opel lo dejó con un valor reducido al de la chatarra.
“Las imágenes de video sugieren que el vehículo estaba muy lejos de su estado original y de utilidad limitada incluso para un desguace”, señaló Deutsche Welle en su cobertura. La descripción gráfica del estado del coche subrayó el contraste entre la magnitud del operativo de rescate —que requirió buzos, maquinaria especializada y coordinación policial— y el resultado material obtenido.
La investigación continúa con dos frentes abiertos: la verificación definitiva de la titularidad del automóvil y la determinación de las circunstancias en que el vehículo llegó al fondo del Danubio, donde permaneció durante más de cinco décadas antes de ser detectado por el sonar de un pescador.



