
El régimen de Bielorrusia liberó a 25 presos políticos a cambio de que Estados Unidos levantara sanciones contra dos empresas estatales, en un acuerdo provisional anunciado tras una reunión en Minsk entre el dictador Alexander Lukashenko y el enviado estadounidense John Coale.
La liberación se produjo el miércoles y formó parte de las negociaciones que Washington y Minsk sostuvieron durante más de un año. Coale informó que Estados Unidos retirará las restricciones impuestas a la empresa Lakokraska, fabricante de pinturas y revestimientos industriales, y a Bellesbumprom, una entidad estatal vinculada con los sectores forestal, de celulosa y papel.
El enviado especial estadounidense calificó la medida como un gesto de buena voluntad dentro de un entendimiento que buscó abrir una nueva etapa en las relaciones entre ambos países.
La excarcelación ocurrió un día después de que Coale se reuniera con Lukashenko en la capital bielorrusa. Durante ese encuentro, el representante estadounidense transmitió que la Administración Trump pidió al sistema bancario de Estados Unidos desbloquear entre 43 y 44 millones de dólares pertenecientes a Bielorrusia.
Esos fondos quedaron retenidos en Citibank por las sanciones internacionales y se convirtieron en uno de los asuntos centrales de la negociación bilateral. Minsk reclamó la devolución del dinero y presionó para que Washington redujera otras restricciones económicas que todavía afectan a instituciones y empresas del país.
Además, Coale señaló que el levantamiento de las sanciones contra Lakokraska y Bellesbumprom constituyó la primera parte del acuerdo. También indicó que las dos partes discutirán nuevas medidas una vez que definan los detalles pendientes, entre ellas la liberación de más presos y la posible eliminación de otras sanciones.
Lukashenko gobierna Bielorrusia desde 1994 y mantuvo durante décadas una relación tensa con los países occidentales. Estados Unidos y la Unión Europea aplicaron sanciones a su régimen por la represión contra opositores, activistas, periodistas y organizaciones civiles, además del respaldo de Minsk a la invasión rusa de Ucrania iniciada en 2022.
Por otro lado, en cuanto a los excarcelados incluyeron a defensores de derechos humanos, dirigentes políticos, abogados y trabajadores de medios. Entre ellos figuraron los periodistas Andrei Aliaksandrau, Dzmitry Navazhylau, Kiryl Pazniak y Liudmila Chekina.
Aliaksandrau cumplía una condena de 14 años de prisión tras su detención en 2021, cuando las autoridades lo acusaron de financiar actividades vinculadas con las protestas contra el régimen. El periodista informó después de recuperar la libertad que perdió 30 kilos durante su encierro y que no veía a su esposa, Iryna Zlobina, desde hacía cuatro años.
Zlobina recibió una condena de nueve años en la misma causa. La pareja se casó en un centro de detención preventiva en 2022, pero ella no integró el grupo de personas liberadas esta semana.
Varios de los excarcelados fueron trasladados de inmediato a Lituania. El abogado Pavel Sapelka, del centro de derechos humanos Viasna, afirmó que las autoridades bielorrusas confiscaron los pasaportes de algunas de esas personas antes de su salida del país.
Las autoridades de Minsk no difundieron una lista completa de los liberados ni explicaron las condiciones de sus traslados.
El acuerdo se suma a otros entendimientos alcanzados desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. En marzo, Lukashenko ordenó la liberación de 250 presos políticos tras una negociación mediada por Washington.
A cambio, la Casa Blanca retiró sanciones contra dos bancos estatales y el Ministerio de Finanzas de Bielorrusia. También eliminó a importantes productores bielorrusos de potasa de una lista de restricciones económicas.
En abril, otro acuerdo permitió la liberación del periodista Andrzej Poczobut en un canje con Polonia. Esa operación incluyó la salida de un total de 10 personas y reforzó los contactos entre Minsk, Washington y gobiernos europeos involucrados en las gestiones.
La líder opositora bielorrusa en el exilio, Sviatlana Tsikhanouskaya, se reunió con los liberados en Vilna y celebró la salida de los detenidos. Sin embargo, advirtió que la excarcelación no representó un cambio político dentro de Bielorrusia.
Tsikhanouskaya afirmó que cientos de personas continuaban detenidas por razones políticas. Viasna, centro de derechos humanos bielorruso, contabilizó 887 presos políticos en el país, mientras que un portavoz de la Unión Europea elevó la cifra a más de 800 y reclamó su liberación inmediata y sin condiciones.
(Con información de AP)



