Buenos Aires, 6 septiembre (NA) - El Gobierno de Javier Milei adoptó desde el inicio de su gestión una política económica cuyo principal precepto era que para crecer era necesario primero eliminar la inflación. Se diagnosticó que la misma es un fenómeno monetario y un producto del excesivo gasto público. Y que hacía falta tener superávit del Tesoro Nacional para evitar que el Banco Central tenga que emitir dinero para financiar a dicho Tesoro. Por lo tanto, se cortó el gasto público de inmediato y se obtuvo superávit fiscal, lo que redujo la inflación en forma rápida, al no tener que emitir dinero del Banco Central por este motivo. De tener una inflación de más del 200% anual, la misma se redujo al 33% anual, y en 2027 se espera que, entre enero y diciembre, se pueda situar en el 18% anual para bajar a una sola cifra en 2028. Para ser más precisos, la teoría cuantitativa del dinero dice que la cantidad de moneda (M), multiplicada por su velocidad de circulación (V), o sea la demanda de dinero, es igual al nivel de precios (P), que podemos considerar representado por los precios al consumidor (IPC), multiplicado por la cantidad de transacciones, que la podemos representar por el PBI. Si la actividad se mantiene constante y lo mismo ocurre con la velocidad de circulación del dinero, entonces la inflación depende de la cantidad de dinero emitida. Pero esto no es siempre así, pues la velocidad de circulación de la moneda puede haber aumentado dado que la inflación mensual creció alrededor de 2% por mes (y hasta 3,4% en algún mes) en los 12 meses que van de abril de 2025 a abril de 2026; y también el PBI de los sectores que no crecen (parte de la industria y la construcción, por ejemplo) puede haber afectado a la recaudación tributaria, que depende de la actividad sectorial. Ahora bien, ¿cómo crecer sin modificar el equilibrio fiscal? Esta es la pregunta que cuenta en este momento, pues el crecimiento económico depende mucho de la inversión, la cual está muy débil. En otras palabras, la cuestión es “cómo hacer para que la inversión aumente, manteniendo el equilibrio del sector fiscal”. El Gobierno ha intentado mejorar la inversión por medio del RIGI, que es el Régimen para Incentivos de Grandes Inversiones, para proyectos nacionales o de inversión extranjera, que otorga mejoras tributarias, aduaneras y de amortización para esos proyectos. También hay un RIGI para proyectos más pequeños y un Súper RIGI, en planes de más de US$ 1.000 millones, para proyectos de inteligencia artificial y otros nuevos que están en proceso de aprobación. Esto está dando resultado, pero aún no se está verificando en el momento actual un flujo de inversiones que haga crecer la inversión bruta interna fija. Según un análisis que hacemos todos los meses, dicha inversión mensual ha retrocedido alrededor de 8% entre julio de 2025 y julio de 2026, y ahora representa alrededor del 14% al 16% del PBI, medido en moneda corriente, cuando normalmente es el 20% a 21% del PBI. En Chile esta inversión está en 25% del PBI y en China llega al 40% del PBI. Aquí tenemos que considerar que el año que viene tenemos elecciones presidenciales y que las inversiones requieren un período largo para conseguir el recupero de las mismas y su tasa de ganancias, por lo cual es más difícil introducir dinero en esos proyectos. Hace falta generar un clima de inversiones, para lo cual el salario real y las jubilaciones reales tendrían que crecer más rápido, y nos enfrentaríamos a un abastecimiento más ajustado de esa mayor demanda. Esto sí crearía un clima de inversiones adecuado. Así que un punto importante es el de crear mayor nivel para los bienes que se demandan en Argentina. Este es un tema clave en vistas de las elecciones del año que viene también. Otro tema importante es el de la mora en los créditos, que ha crecido bastante con la suba de la tasa de interés real del segundo semestre de 2025. Hay varios proyectos presentados en el Congreso que tratan de dar una respuesta a esta situación, y el Gobierno también ha encarado este problema buscando soluciones. Esto normalizaría mejor a la demanda, mejorando el clima de inversiones. El crédito al sector privado llega al 12% del PBI en Argentina. Es fundamental lograr un aumento de dicho crédito, que ha venido creciendo en los últimos años, pero que aún es muy pequeño en relación al tamaño de la economía. Cuando se inició el Gobierno de Javier Milei, el crédito al sector privado estaba en el 5% del PBI. En otros momentos había llegado al 24%, que podría ser nuestra meta para el futuro inmediato. En Chile, el crédito al sector privado alcanza a más del 75% del PBI; en Brasil llega al mismo número; y en Estados Unidos supera el 100% del PBI. Es un tema fundamental el desarrollo de un mercado de capitales a los fines de favorecer la inversión. En resumen, hay que favorecer una mayor demanda del sector privado para generar un clima de inversiones que cambie la tendencia que tenemos hoy de débil inversión. Entre los caminos más urgentes está el de incrementar el crédito, que es un tema fundamental para facilitar la inversión. También mejorar más rápido el nivel del salario real del sector privado, para incrementar más la demanda y que, en consecuencia, el clima de inversiones mejore. En otras palabras, se necesita un conjunto de medidas para hacer que el clima de inversiones mejore sin afectar el equilibrio fiscal, el cual también es fundamental poder mantener de cualquier manera. Y esta combinación de factores ayudaría al Gobierno a poder ganar las elecciones de 2027, pues el esfuerzo que se está realizando habría que continuarlo con la permanencia de la política económica que, en general, es la adecuada. Agencia NA