
La caída del dólar llevó la Tasa Representativa del Mercado, o TRM, a $3.101,00 el viernes 11 de septiembre en Colombia, pero ese descenso no reduce de manera automática los ahorros de los afiliados a fondos privados de pensiones: el resultado depende de la proporción de inversiones externas, las coberturas cambiarias, el tipo de portafolio y la evolución de los demás activos.
La TRM bajó desde $3.757,08 al comienzo del año, una disminución de $656,08 equivalente a 17,46%. La variación puede restar valor en pesos a las inversiones denominadas en dólares, aunque no afecta a la totalidad de los recursos administrados por cada fondo.
La inquietud alcanza a 9,1 millones de afiliados activos de Porvenir, Protección, Colfondos y Skandia. De ellos, 7,6 millones hicieron cotizaciones durante junio, de acuerdo con la Superintendencia Financiera de Colombia.

Sin embargo, según expertos consultados por Infobae Colombia, la caída del dólar no tiene una relación técnica directa con el sistema pensional, salvo que los fondos deban repatriar inversiones, explicó Marcelo Duque, director de Cómo me pensiono. La exposición de cada afiliado cambia según el fondo en el que estén sus recursos y el horizonte que tenga antes de retirarse.
Duque planteó que el retorno de inversiones extranjeras al mercado colombiano podría repercutir sobre la tasa de cambio. “Si las inversiones de los fondos privados están en moneda extranjera, en dólar, tienen que volver a Colombia en algún momento, pues eso va a subir la TRM o el valor del dólar, porque se van a necesitar más dólares para monetizar eso”, señaló.
Así mismo, el especialista agregó que una obligación de destinar una parte mayor de los recursos al país podría generar otro movimiento cambiario. “Si los fondos privados, en su obligatoriedad en el régimen de inversión, tienen que llevar más plata a Colombia, ahí sí se aumentaría la tasa de cambio porque tienen que comprar dólares”, explicó.
Para los afiliados jóvenes, una baja temporal de la divisa tiene menor peso porque disponen de más tiempo para que sus inversiones atraviesen ciclos de mercado. “No en el caso de personas jóvenes, que falta un horizonte de tiempo amplio”, afirmó Duque.

La situación cambia para quienes se acercan a la edad de pensión, dado que la regulación orienta sus recursos hacia instrumentos de menor riesgo. “En la medida en que la persona se acerca al momento de pensión, tienen que estar invertidos en renta fija lo más conservador posible”, agregó.
Las coberturas cambiarias buscan compensar parcialmente las variaciones de una moneda frente a otra. Juan Carlos Arbeláez, socio director de Impuestos y Servicios Legales y de Global Corporate Advisory de Crowe Colombia, indicó que el efecto no puede calcularse solo a partir de la cotización del dólar.
“Más importante que mirar cuánto cayó el dólar es establecer qué parte del portafolio quedó expuesta. Las coberturas y los demás activos pueden amortiguar o ampliar el resultado”, indicó Arbeláez. Una acción extranjera, por ejemplo, puede aumentar su precio en dólares y reducir la pérdida al convertir su valor a pesos colombianos.
El experto ejemplificó que un activo con una ganancia de 10% en dólares, frente a una baja de 16,8% de la divisa, registraría una caída de 8,5% en pesos si no tuviera cobertura. El resultado final depende del alcance de esos contratos, su plazo y las monedas que protejan.
Las simulaciones para saldos de hasta $100 millones

La exposición neta a activos externos sin cobertura cambiaria era cercana al 14,7% en el fondo conservador, 34,4% en el moderado, 38,9% en el de mayor riesgo y 14,4% en retiro programado, según el balance de junio de la Superintendencia Financiera de Colombia.
Si esas proporciones no hubieran cambiado y los activos no hubiesen tenido movimientos propios, la baja del dólar habría representado un efecto teórico de $247.000 sobre un saldo de $10 millones en el fondo conservador. Para el mismo ahorro, el valor sería de $578.000 en el moderado, $653.000 en el de mayor riesgo y $242.000 en retiro programado.
En una cuenta con $50 millones, la simulación arroja un efecto cambiario de $1,23 millones en el fondo conservador, $2,89 millones en el moderado, $3,27 millones en el de mayor riesgo y $1,21 millones en retiro programado. Para un saldo de $100 millones, los montos estimados serían de $2,47 millones, $5,78 millones, $6,53 millones y $2,42 millones, respectivamente.
Esas cifras no constituyen pérdidas efectivas ni sirven para comparar el desempeño de las administradoras. La participación de inversiones externas puede cambiar, una parte de esos activos puede contar con cobertura y las inversiones locales también inciden en el saldo final, al igual que los aportes mensuales.
Durante los 12 meses terminados en junio, los fondos registraron rentabilidades nominales promedio positivas: 15,30% en el conservador, 15,19% en el moderado, 16,37% en el de mayor riesgo y 14,58% en retiro programado. Esos rendimientos incorporan factores capaces de compensar una depreciación del dólar frente al peso colombiano.
Los afiliados deben identificar en su extracto el tipo de fondo que les corresponde antes de solicitar un traslado. El conservador suele tener menor exposición a los movimientos del mercado; el moderado combina activos de distintos perfiles; el de mayor riesgo está diseñado para quienes tienen un plazo de inversión más largo, y el retiro programado corresponde a quienes ya reciben una mesada.
También deben comparar el saldo inicial y final del período, los aportes efectuados y los rendimientos obtenidos. El incremento de una cuenta puede provenir de nuevas cotizaciones y no necesariamente de ganancias derivadas de las inversiones.
Las administradoras pueden informar qué porcentaje está expuesto a moneda extranjera sin cobertura y cuál fue el aporte de las inversiones locales e internacionales a la rentabilidad del fondo. “Cambiar de fondo por el dólar del día puede convertir un movimiento temporal en una mala decisión de largo plazo”, advirtió Arbeláez.



