No han sido unos libres fáciles para Aston Martin. El equipo llegaba al Gran Premio de España en Madrid con las expectativas altas de sacar puntos en la capital. Su as en la manga, Fernando Alonso, es de los más experimentados de la parrilla y es una fuerte baza teniendo en cuenta que se trata de un nuevo trazado.
La clasificación tampoco fue la esperada. Pero hubo una buena noticia en detrimento de su compatriota, Carlos Sainz. Ambos españoles se quedaron en la Q1 por segundos (17 y 18 posición), pero una sanción al piloto de Williams hizo que el asturiano ocupara su plaza.
Diecisiete. Ese es el puesto desde el que arranca hoy Fernando Alonso en Madring y, aunque no es la posición con la que el equipo soñaba antes de rodar por el nuevo circuito, cabe destacar que, si en algo es experto el bueno de Alonso, es en convertir salidas complicadas en posiciones de puntuación.
Un historial que obliga a no descartarlo
Valencia 2012 sigue siendo el ejemplo favorito de la afición española: remontó desde la undécima plaza para ganar en casa con un Ferrari que no estaba a la altura de los Red Bull. En Sepang, ese mismo año, ganó bajo la lluvia partiendo octavo, exprimiendo un coche que en seco no daba para tanto.
Y en Austin 2022, tras salir despedido a más de 200 km/h y estrellarse contra el muro, todavía logró terminar la carrera dentro de los puntos. Con ese currículum, cualquier previsión sobre Alonso lleva siempre la letra pequeña de “salvo que decida lo contrario”.
A eso se suman las declaraciones de ayer: “Cualquier cosa puede pasar”, dijo Alonso, agradeciendo el apoyo de la afición: “Los aficionados han estado increíbles. Me ha sorprendido ver las gradas llenas de aficionados de Aston Martin. Todas las gradas están verdes, con banderas españolas, banderas asturianas... Incluso sabiendo que no somos competitivos, siguen viniendo con toda la energía y el optimismo”, agradeció el asturiano.

Lo que juega en contra
La realidad del Aston Martin es la que es: el coche arrastra un déficit de velocidad punta considerable frente a sus rivales directos, algo que en un circuito con rectas largas como Madring se paga especialmente caro en las zonas de adelantamiento.
A eso se suma que Madring es un trazado nuevo, estrecho en tramos y con muros cerca, lo que multiplica el riesgo de errores propios y ajenos en las primeras vueltas. Para un piloto que arranca del fondo, ese caos inicial puede ser tanto una amenaza como una oportunidad.
Lo que juega a favor
Alonso ha demostrado en varias citas de esta temporada que su coche rinde mejor en carrera que en una vuelta de clasificación, sobre todo cuando el trazado premia la estabilidad en curva por encima de la potencia bruta.
A eso hay que sumarle lo de siempre: su lectura de la carrera, la gestión de neumáticos y el instinto para aprovechar cualquier bandera amarilla o coche de seguridad que reordene la parrilla.
Entrar en puntos desde el puesto 17 sería una gran actuación en las circunstancias actuales del equipo. Y si algo ha enseñado Alonso en más de dos décadas en la Fórmula 1 es que, cuanto más difícil parece el domingo sobre el papel, más ganas tiene de desmentirlo en la pista.

