
Lucero Sánchez López, conocida públicamente como la “Chapodiputada”, relató en una entrevista con el youtuber Jonathan Sámano, mejor conocido como Gusgri, los detalles de la fuga que vivió junto a Joaquín “El Chapo” Guzmán a través de un túnel de drenaje en Culiacán, Sinaloa. El episodio, según la antes diputada local de Sinaloa, ocurrió entre el 17 y el 18 de febrero de 2014, días antes de que la Secretaría de Marina (Semar) detuviera al fundador del Cártel de Sinaloa en el fraccionamiento Miramar de Mazatlán.
La entrevista se publicó este 11 de septiembre en el canal Doble G bajo el título “Ni en Estados Unidos se me esconde: la ex del Chapo cuenta todo”. Sánchez López describió un recorrido a oscuras por un drenaje pluvial, entre golpes, heridas en las manos y el riesgo constante de ser detectados por las autoridades.

El operativo que culminó con la detención de “El Chapo” el 22 de febrero de 2014 fue identificado por el gobierno federal como la Operación Gárgola, coordinada por la Semar con apoyo de agencias de inteligencia de Estados Unidos, según se detalló en la conferencia de prensa oficial ofrecida ese mismo día por el entonces procurador general de la República, Jesús Murillo Karam.
Un aviso de irrupción militar la sacó de la cama en plena madrugada
Sánchez López relató que, tras la notificación de moverse de casa, ella y “El Chapo” se separaron temporalmente: él se fue con su secretario a una vivienda distinta, mientras ella permaneció con una cocinera en otra propiedad. Contó que, esa misma noche, el capo le insistió en que se reuniera con él, pese a que ella dudaba de continuar la relación. “No, pues ¿para qué? Si usted va a andar corriendo y yo voy a andar detrás de usted, a mí ya no me beneficia nada de eso”, relató haber pensado antes de ceder.
Narró que, ya en la casa, juntos de nuevo, vieron las noticias y comieron cereal antes de dormir. Contó que ella no lograba conciliar el sueño por un mal presentimiento que le compartió a Guzmán esa misma noche. “No sé qué siento... como que tengo un mal presentimiento”, le dijo, según su relato, y él respondió con fastidio: “No la chingues”.
Relató que, mientras trataba de dormir, escuchó a un pistolero conocido como El Cóndor golpear la puerta y gritar de forma alarmada: “Tío, tío, córrele, nos cayeron, nos cayeron”. Contó que se sentó de golpe y despertó de inmediato a Guzmán, quien salió corriendo hacia la puerta tal como estaba, completamente desnudo, para dejar entrar al pistolero.
El Cóndor al que se refirió la Chapodiputada era Carlos Manuel Hoo Ramírez, quien pasó de las filas del Ejército mexicano —donde perteneció al Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE)— a convertirse en guardaespaldas y secretario de Joaquín “El Chapo” Guzmán. El vínculo entre ambos terminó el 22 de febrero de 2014, cuando los dos fueron capturados juntos en el condominio Miramar de Mazatlán.

Actualmente, Hoo Ramírez cumple una sentencia de más de 12 años de prisión en el penal del Altiplano, tras haber sido condenado en octubre de 2025 por delincuencia organizada, y ha promovido un amparo en el que asegura que su condena ya está compurgada.
Bajaron por una escalera oculta bajo la tina del baño
Sánchez López relató que, mientras ella permanecía paralizada en la cama observando la escena a través de las cámaras de vigilancia de la casa, “El Chapo” y El Cóndor corrieron hacia el baño. Contó que él la llamó desde ahí con una sola frase: “Amorcito, vengase”. Ella alcanzó a tomar únicamente su bolsa antes de seguirlo, sin saber todavía hacia dónde se dirigían.

Describió que, dentro del baño, levantaron una tina que ocultaba el acceso a una escalera subterránea. Bajaron en este orden: primero El Cóndor, después la cocinera que los acompañaba, y luego El Chapo, quien finalmente ayudó a bajar a ella. Precisó que él descendió completamente desnudo, porque así dormía esa noche, mientras que ella sí llevaba puesta su ropa.
Contó que, ya dentro, Guzmán ordenó cerrar nuevamente la tina para no ser descubiertos. “Cierra la tina”, relató que dijo, dirigiéndose al pistolero. El grupo quedó entonces sumido en una oscuridad total.
La casa desde donde escaparon por el túnel de la tina, previo a su captura en la Operación Gárgola, estaba ubicada en la calle Río Humaya número 130, colonia Guadalupe, en Culiacán, Sinaloa, de acuerdo con reportes de la época.
Avanzaron a tientas mientras una bomba de sonido retumbaba sobre ellos
Sánchez López narró que, en la oscuridad, no lograban ubicar la manija de una compuerta interna que debían abrir para continuar el descenso, y que en un primer momento jalaron hacia el lado equivocado. “Cuando nos dimos cuenta todos que no era... estábamos jalando pa´ fuera y era pa´ dentro”, dijo.
Contó que, mientras forcejeaban con la compuerta, algo estalló justo encima de la tina, en lo que ella describió como una bomba de sonido lanzada presuntamente por los elementos militares que intentaban ingresar a la vivienda por la fuerza. “A mí me empezaron a chillar los oídos bien feo”, relató sobre el estruendo.

Una vez que lograron abrir la compuerta hacia el interior, describió un túnel con apenas dos o tres metros de altura, con agua estancada en el piso. “Yo iba con miedo porque dije: ‘Pues me va a salir una culebra, una rata’, no sé, mi mente...”, relató sobre el temor que sintió al adentrarse en la oscuridad.
Contó que avanzaron tocando las paredes para orientarse, lo que le provocó heridas en las manos. “Íbamos tocando las paredes. Haz de cuenta que yo me arranqué todas las yemas de los dedos de las manos”, relató a Gusgri. Explicó que llevaba consigo un teléfono celular que usó brevemente para iluminar el paso, hasta que Guzmán le pidió apagarlo por temor a que la señal revelara su ubicación.
El golpe que marcó el rostro del capo ocurrió dentro del túnel, no durante su detención
Sánchez López reveló en la entrevista que, en algún punto del trayecto, escuchó que “El Chapo” chocaba contra un muro y se quedaba retorciéndose de dolor. Al llegar hasta él y preguntarle qué había pasado, contó que respondió: “Me golpeé”. Ella le insistió en que debía levantarse para no ser alcanzados. “Levántese porque si no, nos van a alcanzar”, le dijo.
Fue en ese momento, según su testimonio, cuando Guzmán le pidió a El Cóndor confirmar la dirección correcta dentro del túnel. “Pregúntale a Cóndor que a qué dirección, si a la derecha o a la izquierda”, relató que le dijo, entre el dolor por el golpe. El propio Cóndor respondió en voz baja: “A la derecha, tío, a la derecha. No grites, nos van a escuchar”.

Sobre la marca que quedó en el rostro del capo tras ese golpe, y que después se hizo pública en fotografías de su detención, fue enfática al desmentir la versión que circuló en medios. “El golpe que le ves en las fotos, que piensan que lo golpeó la Marina, no lo golpeó la Marina, él se golpeó ahí en el túnel”, afirmó.
Contó que, tras ayudarlo a levantarse, avanzaron cerca de cien metros más hasta llegar a un desemboque, donde finalmente giraron a la derecha. Relató que, alrededor de las cuatro de la mañana, comenzaron a distinguir un hilo de luz que se filtraba por una alcantarilla en la superficie. Precisó que la salida se ubicó cerca de las instalaciones de la Comisión Nacional del Agua, junto al río Humaya, tras un recorrido que ella calculó en unos dos kilómetros.

Ya en la superficie, narró que Guzmán propuso robar un automóvil para escapar más rápido, a lo que ella se negó rotundamente. Contó que el grupo tuvo que ocultarse de nuevo detrás de un muro al ver acercarse dos camionetas de soldados que en un primer momento confundieron con civiles. “Déjenos a mí y a la Chapis aquí, nos vamos nosotros pa’ mi casa”, relató haberle propuesto a Guzmán, quien se negó a separarse de ellas por temor a que revelaran su paradero.
Describió que fue El Cóndor quien finalmente logró comunicarse por teléfono con un cómplice identificado como Picudo, quien tardó cerca de treinta minutos en llegar hasta ellos, escondidos bajo un puente.
Con el apodo de Picudo, la Chapodiputada hacía referencia a Edgar Manuel López Osorio, sentenciado a 32 años de cárcel tras ser detenido el 18 de febrero de 2014.

Una vez que los recogió, el grupo se trasladó a un fraccionamiento donde Guzmán pudo finalmente cambiarse de ropa, ya que había salido del túnel completamente desnudo. “Llévame a ponerme algo, porque vengo en pelotas”, relató que dijo El Chapo, todavía con sentido del humor pese a la tensión vivida esa madrugada, sin saber que a los días terminaría detenido.
El gobierno federal confirmó en conferencia de prensa que ya rastreaba esos túneles antes de la captura
En la conferencia de prensa ofrecida el 22 de febrero de 2014, el entonces procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, informó que elementos de la Secretaría de Marina detuvieron a “El Chapo” a las 6:40 horas de ese día en Mazatlán, junto con un colaborador -El Cóndor- , en una acción que no tomó ni tres minutos y en la que no se disparó un solo tiro.

Murillo Karam explicó que la Operación Gárgola había sido trabajada durante varios meses con la coordinación de distintas instancias de seguridad del gobierno federal y con información proporcionada por agencias de Estados Unidos. Precisó que, entre el 13 y el 17 de febrero de ese año, las autoridades ya habían localizado domicilios que Guzmán acostumbraba frecuentar en Culiacán, algunos de los cuales estaban conectados entre sí por túneles y por el propio sistema de drenaje de la ciudad.
El funcionario reconoció que ese hallazgo dificultó la detención en un primer momento, pues las puertas de las viviendas intervenidas estaban reforzadas con acero, lo que dio tiempo suficiente para que el capo escapara por los túneles antes de que los elementos militares lograran ingresar. Añadió que, pese a haber tenido oportunidades posteriores para capturarlo, las autoridades prefirieron esperar el momento más adecuado para no poner en riesgo a la población civil.
Murillo Karam detalló además que, de manera paralela al operativo, se detuvo a 13 personas más y se aseguraron 97 armas largas, 36 armas cortas, dos lanzagranadas, un lanzacohetes, 43 vehículos —19 de ellos blindados—, 16 casas y cuatro ranchos.

La conferencia fue encabezada también por el almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, entonces secretario de Marina; el general Salvador Cienfuegos Zepeda, quien era el secretario de la Defensa Nacional; Manuel Mondragón y Kalb, excomisionado Federal de Seguridad, y Eugenio Imaz Gispert, entonces director general del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN).
Tras esa segunda captura, “El Chapo” fue trasladado al penal de máxima seguridad El Altiplano, en el Estado de México, de donde se fugó en julio de 2015 a través de otro túnel excavado bajo su celda.
Fue recapturado en enero de 2016 en Los Mochis, Sinaloa, y extraditado a Estados Unidos en 2017, donde la Chapodiputada terminó declarando en su contra como testigo cooperante durante el juicio realizado en Nueva York, el cual terminó sentenciando al narcotraficante a cadena perpetua más 30 años.
Actualmente Lucero Sánchez radica en Estados Unidos, donde permaneció detenida más de un año tras entregarse a las autoridades y donde, según relató, se encuentra en proceso de obtener la ciudadanía estadounidense.




