
La inteligencia artificial empresarial dejó de ser un experimento aislado en los escritorios individuales haciendo tareas básicas, para convertirse en un modelo de gestión que automatiza procesos completos dentro de las compañías y es clave para tomar decisiones.
Este concepto se conoce, según SAP, como la empresa autónoma. Se trata de un esquema donde los procesos de negocio, antes gestionados manualmente a través de sistemas, empiezan a ejecutarse mediante agentes de inteligencia artificial.
La diferencia frente a la etapa anterior de la IA, haciendo resumenes de texto o redactando correos electrónicos, radica en el alcance. Si antes el uso individual servía para redactar textos o resúmenes más rápido, ahora los agentes analizan datos, detectan causas de un problema, proponen caminos de acción y, si el usuario lo autoriza, ejecutan la decisión sin intervención manual en cada paso.
Cómo los agentes de IA están cambiando las empresas
Claudia Boeri, presidenta de SAP para Latinoamérica, explicó que la compañía puso a disposición 200 agentes distribuidos en distintas áreas de negocio, entre ellas finanzas, recursos humanos, cadena de suministro y compras.

“Estos doscientos agentes vienen a complementar las funciones de las personas dentro de las empresas”, afirmó Boeri, quien remarcó que el objetivo no es reducir personal sino trasladar el trabajo de los equipos hacia decisiones de mayor valor.
El habilitador tecnológico de este esquema es una plataforma que administra los agentes y los datos sobre los que estos aprenden. Dentro de ese ecosistema existe un componente llamado Digital AI Hub, pensado para trazar qué hace cada agente y en qué sistemas de la compañía influye.
Boeri puso como ejemplo un proceso de compras: un agente puede analizar la rentabilidad de un insumo, comparar ofertas de proveedores con datos externos al sistema, convocar a un nuevo proveedor y generar la orden de compra, siempre bajo las reglas de autorización que la empresa ya tiene definidas.
Un ejemplo real de cómo la IA transforma procesos en empresas
El ejemplo concreto de esta transformación lo aportó Nicolás Forero, líder de tecnología e innovación del grupo Alpina, compañía colombiana de lácteos con 80 años de trayectoria y que ha tenido que adaptarse al ritmo frenético de avance.

Forero detalló que los asesores comerciales de la compañía visitan 60 tiendas al día y deben ofrecer un portafolio de más de 600 referencias. Para resolver ese problema, la empresa desarrolló un caso de uso donde el asesor toma una foto de la nevera del punto de venta y un sistema identifica automáticamente qué productos faltan para generar el pedido.
“Nosotros teníamos números reales de agotados del 30%. Es decir, que cuando el asesor llegaba no estaba el 30% del producto y hoy estamos en el 10%”, explicó Forero.
Otros usos concretos incluyen la optimización de rutas para los 500 camiones que circulan a diario, cámaras que monitorean el cansancio de los conductores, herramientas de ciberseguridad que vigilan la información que entra y sale de la empresa las 24 horas, y sistemas que ayudan a formular nuevos productos combinando variables nutricionales.
En el área financiera, el cierre contable que antes tomaba 15 días hoy se realiza en cinco. “¿Cuál es la diferencia? Es la capacidad de tomar decisiones”, señaló Forero.

Una avance que le ha permitido a la tecnología tomar un rol fundamental dentro de las empresas, incluso en compañías como las de Forero, en las que su objetivo es venta de comida, la innovación hace que todo el negocio y el entorno sea más productivo, seguro y eficaz.
“Antes tecnología era un área hecha para mantener la luz prendida”, recordó, en referencia a un rol antes limitado al soporte técnico y ajeno a las decisiones estratégicas. Pero hoy, esta área, forma parte del equipo directivo y de la estrategia de cada unidad de negocio.




