Mientras el IPC desaceleró en agosto, los gastos vinculados a servicios continúan aumentando por encima del promedio. En los últimos doce meses subieron 41,8%, frente al 29,5% de los bienes.


La inflación argentina desaceleró al 1,7% en agosto, pero detrás del promedio general aparece una diferencia cada vez más marcada: los servicios aumentan a un ritmo considerablemente mayor que los bienes y ganan peso entre los gastos habituales de los hogares.

Según los últimos datos del INDEC, durante agosto los servicios subieron 2%, mientras que los bienes avanzaron 1,4%. La distancia es todavía mayor cuando se observa el último año: los servicios acumularon una suba del 41,8%, contra un 29,5% de los bienes y una inflación general del 33,5%.

La diferencia ayuda a explicar por qué la desaceleración del índice general no necesariamente se traslada con la misma intensidad a la percepción cotidiana de las familias. Una parte importante de esos gastos corresponde a consumos difíciles de reducir, como vivienda, electricidad, gas, transporte, comunicaciones, salud o educación.

Vivienda y tarifas, entre los mayores aumentos

En agosto, la división que más aumentó a nivel nacional fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con una variación mensual del 2,8%.

También quedaron por encima del índice general Educación, con 2,5%; Salud y Bienes y servicios varios, con 2,4%; y Comunicación, con 2,3%.

En sentido contrario, Prendas de vestir y calzado registró una caída del 0,6%, mientras que Recreación y cultura no mostró variaciones durante el mes.

La diferencia también se observa en la región Pampeana, que incluye a Córdoba. Allí, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles acumuló una suba interanual del 49,3%.

El transporte público aumentó todavía más: 53,5% en los últimos doce meses. En tanto, los combustibles y lubricantes para vehículos de uso doméstico avanzaron 46,2%.

Menos margen después de pagar los gastos fijos

La característica central de muchos de estos consumos es que resultan difíciles de postergar o eliminar. Luz, gas, agua, transporte o conectividad forman parte de los compromisos mensuales habituales y deben afrontarse antes de destinar ingresos a otros rubros.

Por eso, cuando estos servicios aumentan por encima del promedio de precios, absorben una proporción mayor del presupuesto y reducen el dinero disponible para otros consumos, ahorro o recreación.

El comportamiento de agosto volvió a mostrar esa brecha. Mientras el índice general marcó su menor variación de los últimos 14 meses, los rubros vinculados principalmente con servicios encabezaron las subas.

En los primeros ocho meses de 2026, la inflación acumuló 21,3%, mientras que la variación interanual se ubicó en 33,5%.

La desaceleración del IPC representa así una mejora respecto de los registros anteriores, pero su impacto sobre el bolsillo no es uniforme: los bienes muestran aumentos inferiores al promedio, mientras buena parte de los servicios esenciales todavía corre varios puntos por encima.

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