Hay una miniserie en Netflix que consiguió algo poco habitual: conquistar a Quentin Tarantino, un director que suele inclinarse por la experiencia cerrada y cinematográfica de las películas. Se trata de “Gambito de dama”, la producción protagonizada por la argentina Anya Taylor Joy que se estrenó en 2020 y que, pese a tener una única temporada, se convirtió en uno de los grandes fenómenos de la plataforma.

La ficción cuenta la historia de Beth Harmon, una joven huérfana que durante los años 50 descubre un talento extraordinario para el ajedrez. Su habilidad la lleva desde las primeras partidas en un internado de Kentucky hasta los grandes torneos internacionales. mientras intentaba lidiar con sus propios problemas, la presión de la competencia y una creciente dependencia de los tranquilizantes y el alcohol.

Para el autor de “Pulp Fiction”, justamente, la producción tiene una característica que la diferencia de muchas otras: está construida como una obra cinematográfica dividida en capítulos. Durante una conversación en el podcast The Rewatchables, el cineasta destacó su apartado visual y su forma de narrar la historia. “Es una de las series más cinematográficas que he visto”, afirmó antes de resumir su impresión con una frase contundente.

La descripción de Quentin Tarantino sobre “Gambito de Dama”

“Es esencialmente una película larga en 7 partes”, recalcó. La comparación no es casual, ya que los siete episodios fueron escritos y dirigidos por Scott Frank, quien mantuvo el control creativo de la propuesta de principio a fin. De esta manera, la historia de Beth avanza como una única narración, sin depender de temporadas posteriores ni dejar la trama abierta indefinidamente.

El ajedrez es una excusa para contar la atrapante historia de la jugadora. (Netflix)
El ajedrez es una excusa para contar la atrapante historia de la jugadora. (Netflix)

Cada capítulo funciona como una parte del relato mayor que conduce a la protagonista hacia su gran desafío. El atractivo de la miniserie tampoco depende exclusivamente del ajedrez: la muchacha descubre el juego cuando todavía era una niña y rápidamente demuestra tener una capacidad excepcional para anticipar movimientos y visualizar cada una de las partidas.

Pero ese talento, de todos modos, convive con una personalidad marcada por la obsesión, la soledad y las dificultades para controlar sus adicciones. Uno de los mayores logros de “Gambito de dama” fue transformar los compromisos deportivos en momentos de enorme tensión. La fotografía, el montaje, la música y las expresiones de los jugadores convertían cada enfrentamiento en una escena cargada de suspenso.

Incluso quienes nunca aprendieron las reglas del juego pueden seguir el recorrido emocional de Harmony y comprender qué significa cada victoria o derrota. Anya Taylor Joy tuvo además un papel fundamental en el suceso que significó la serie: con una actuación basada muchas veces en silencios y gestos, la actriz construyó a una protagonista compleja, capaz de pasar de la seguridad absoluta frente al tablero a momentos vulnerables.

Los números estratosféricos de la serie y los premios Emmy que ganó

El fenómeno fue enorme para una iniciativa centrada en el ajedrez. Según las cifras difundidas por Netflix, “Gambito de dama” fue vista por 62 millones de hogares durante sus primeros 28 días y alcanzó el número uno en 63 países diferentes. El impacto incluso trascendió la pantalla: la novela de Walter Tevis en la que se basa volvió a las listas de los libros más vendidos décadas después de su publicación.

La producción también fue bien reconocida por la industria. En los premios Emmy consiguió 11 galardones sobre 18 nominaciones, entre ellos el de Mejor Miniserie y el de Mejor Dirección para Scott Frank. Así, la propuesta terminó de consolidarse como una de las ficciones más importantes de la plataforma. Y hasta incluso los mejores cineastas de todos los tiempos la reconocen como un trabajo majestuoso.