La Universidad Nacional del Delta reunió en Nordelta proyectos de IA para resolver problemas de la región
Buenos Aires, 15 septiembre (NA) – La Universidad Nacional del Delta reunió en Nordelta a más de cien participantes para desarrollar proyectos de inteligencia artificial destinados a resolver problemas concretos de Tigre, San Fernando y Escobar, entre ellos crecidas, incendios, movilidad, salud y am
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Buenos Aires, 15 septiembre (NA) – La Universidad Nacional del Delta reunió en Nordelta a más de cien participantes para desarrollar proyectos de inteligencia artificial destinados a resolver problemas concretos de Tigre, San Fernando y Escobar, entre ellos crecidas, incendios, movilidad, salud y ambiente.
CarpinchIA 2026 fue un hackathon impulsado por la Universidad Nacional del Delta (UNDelta), AreaBeta y Circular, que contó con más de cien inscriptos organizados en nueve equipos, según la información a la que accedió la Agencia Noticias Argentinas.
La iniciativa tuvo como premisa partir de las necesidades específicas de una región caracterizada por ríos, islas, humedales, grandes centros urbanos y dificultades de movilidad y conectividad, para luego determinar de qué manera la inteligencia artificial y otras herramientas digitales podían aportar soluciones.
Uno de los proyectos fue Pelo de Agua, que desarrolló un modelo destinado a anticipar hora por hora la altura del río Luján en San Fernando durante las siguientes 24 horas.
La iniciativa integró información mareológica, hidrológica y meteorológica mediante aprendizaje automático y construyó una base unificada con 15 años de registros, además de un modelo predictivo para anticipar variaciones sobre la marea astronómica.
VigIA, en tanto, propuso una red de sensores ambientales destinada a detectar patrones que indiquen riesgo de incendio en el Delta y generar alertas tempranas.
El proyecto combinó sensores, datos locales y machine learning con el objetivo de producir información hiperlocal que pueda ser utilizada por productores, vecinos, bomberos y Defensa Civil.
Otro equipo diseñó Navego, una propuesta de “carpooling fluvial” destinada a ordenar la práctica de compartir lugares y costos en embarcaciones privadas.
El proyecto surgió del análisis de grupos reales de WhatsApp y de las particularidades logísticas de un territorio donde numerosos arroyos y canales no cuentan con cobertura suficiente del transporte colectivo.
En materia ambiental, Copernicus utilizó imágenes satelitales y agentes de inteligencia artificial para monitorear cuerpos de agua y desarrolló un tablero operativo sobre las 340 hectáreas del sistema de lagos de Nordelta.
La herramienta incorporó información histórica desde 2018 y detección automatizada de cambios en la calidad del agua.
También se presentaron proyectos para monitorear mediante visión computacional los flujos peatonales del Puerto de Frutos, mejorar la gestión de clubes de barrio y organizar información sanitaria dispersa para favorecer el seguimiento preventivo de pacientes.
Los trabajos fueron analizados por un jurado interdisciplinario que incluyó especialistas en ciencia y tecnología, inteligencia artificial, ambiente, producción, seguridad, turismo, gestión pública y representantes universitarios.
Entre sus integrantes estuvieron Fernando Peirano, director y cofundador de SURi; Joaquín Gómez Trevijano, especialista en vinculación científico-tecnológica de AreaBeta; Diego Fernández Slezak, director del Laboratorio de Inteligencia Artificial Aplicada de la UBA; Juan María Segura, cofundador de AreaBeta; y Carolina Farías, rectora de la Universidad Nacional del Delta.
También participaron Pedro Pérez, decano de la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación de la Universidad Nacional de Córdoba; Claudio Aciti, decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires; Nacira Muñoz, exvicepresidenta del INTA; y Natasa Loizou, consultora e investigadora en seguridad nacional e innovación estratégica.
El jurado se completó con Erika Rajoy, de Proyectos Tech de Wingu; Gonzalo Meschengieser, presidente de la Cámara Argentina del Agua; Francisco Capurro Robles, director del Instituto de Tecnología y Producción de la UNDelta; Juan Peyrou, secretario de Investigación de esa universidad; Sebastián Rovira, concejal de Tigre; Micaela Ferraro Medina, presidenta de la Fundación Banco Provincia; y Eduardo Cimolai, docente y consultor en turismo.
La conformación interdisciplinaria buscó que las propuestas no fueran evaluadas únicamente por su sofisticación técnica, sino también por su capacidad para resolver problemas concretos, viabilidad, impacto y conocimiento del territorio.
“Que hoy en Tigre haya estudiantes, especialistas y empresas pensando cómo anticipar una crecida, mejorar el transporte en las islas o prevenir un incendio es exactamente el sentido que tiene contar con una universidad nacional propia”, afirmó Rovira.
El concejal agregó: “La tecnología cambia todo el tiempo, pero la pregunta de una universidad pública tiene que seguir siendo la misma: cómo usamos ese conocimiento para mejorar la vida de la gente que vive acá”.
Capurro, uno de los responsables de la iniciativa, explicó que “CarpinchIA nació con una premisa muy concreta: no empezar enamorados de una tecnología y después salir a buscarle un problema”.
“Hicimos el camino inverso. Partimos de problemas reales del territorio, convocamos a quienes los conocen y recién entonces incorporamos inteligencia artificial, datos y herramientas digitales cuando podían aportar una solución”, señaló.
La instancia final se desarrolló en AreaBeta, el hub de conocimiento e innovación ubicado en Nordelta Centro que busca reunir universidades, empresas, emprendedores y espacios de experimentación.
El proyecto plantea a Nordelta como un potencial “living lab”, un territorio donde las iniciativas puedan analizarse, probarse y validarse en contacto con una comunidad real.
La Universidad de San Andrés funciona allí con su sede Nordelta y una modalidad de cursada combinada con su campus de Victoria, mientras que la UNDelta comenzó en agosto a dictar la Diplomatura en Negocios Digitales e Innovación.
La universidad sumará en el mismo espacio propuestas en Blockchain e Inteligencia Artificial y Desarrollo Emprendedor y Empresarial.
Además, la Facultad de Ingeniería de la UBA anunció una diplomatura en Estrategias de IA para ciudadanos y entornos sostenibles, enfocada en smart cities, eficiencia energética, domótica y utilización de datos para resolver cuestiones de la vida cotidiana.
“Cuando empezamos a imaginar una universidad para esta región, la imaginábamos haciendo exactamente esto: conectando conocimiento con los problemas y las oportunidades que tenemos alrededor”, sostuvo Malena Galmarini, impulsora del proyecto de creación de la Universidad Nacional del Delta.
“Ver hoy a la UNDelta trabajando en AreaBeta, junto al sector privado y otras instituciones, demuestra que cuando universidad, comunidad y producción se encuentran empiezan a pasar cosas muy interesantes”, añadió.
CarpinchIA continuará después de la elección del proyecto ganador: la propuesta seleccionada participará durante un año de un programa de incubación, con mentorías, acceso a espacios de prototipado y acompañamiento para intentar transformar la solución desarrollada durante el hackathon en un proyecto sostenible.


