
En septiembre de 1991 una orquesta de 350 niños y jóvenes se presentó en la Plaza de Bolívar en Bogotá, Colombia, dando inicio a “un movimiento dedicado a trazar una nueva geografía social y cultural a través de la música”. TICMAS celebra a esta organización que transforma vidas.
En el marco de un nuevo aniversario, la Fundación Nacional Batuta convocó a un concierto que marca un hito en su historia. Un concierto que unió a Colombia y España y que tuvo lugar en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo de Bogotá.
“Batuta: 35 años latiendo al ritmo de Colombia” reunió por primera vez a integrantes del Coro Batuta Bogotá y la Orquesta Batuta Bogotá con músicos invitados de la Orquesta Sinfónica y el Coro de Radio Televisión Española (RTVE). Este encuentro es el resultado de una residencia artística de intercambio entre ambos países, con la participación especial del violinista colombo-español Rubén Darío Reina y destacados intérpretes colombianos.

Un aprendizaje de doble vía y solidario
De acuerdo a la Fundación Batuta este concierto fue pensado para lograr una sinergia en la que “los participantes de Batuta tendrán oportunidad de trabajar junto a músicos de reconocimiento internacional, mientras los artistas españoles se acercarán a la diversidad de las músicas colombianas.”
El programa musical se propuso para recorrer obras representativas de distintas regiones de Colombia, desde los sonidos andinos hasta la Orinoquía, el Caribe y el archipiélago de San Andrés y Providencia. A través de composiciones de autores nacionales y arreglos sobre músicas tradicionales, el repertorio apuntó al diálogo y a escuchar la riqueza cultural y musical de ese país.
Parte de lo recaudado en este concierto- que tuvo lugar el pasado 6 de septiembre- tuvo un componente solidario concreto y es “el fortalecimiento de los procesos de formación musical y el acompañamiento psicosocial de niñas, niños, adolescentes y jóvenes de Buenaventura y Quibdó, territorios afectados por el sismo del 10 de agosto pasado.”
Y desde la organización del evento- que contó con el apoyo de TICMAS- se destaca que “este concierto no celebra únicamente una trayectoria institucional. Es, sobre todo, un homenaje a las historias de quienes, generación tras generación, han encontrado en la música una oportunidad para descubrir sus talentos, fortalecer su confianza, construir vínculos y proyectar un futuro diferente.”

Historias detrás de la música
La historia de Dulce María Ortiz Sánchez, participante del Centro Musical El Salado, es una de las que marca el ritmo sobre cómo la música transforma las experiencias de miles de personas.
Cada semana, Dulce María recorre a caballo varios kilómetros junto a su padre para llegar a los ensayos, un trayecto por caminos rurales que puede tomar varias horas. Ambos lo viven como una experiencia que los fortalece en términos de crecimiento musical y personal al vincularse con otras personas que comparten la pasión por la música.
“Como ella, más de un millón de participantes han encontrado en la Fundación Nacional Batuta una oportunidad para desarrollar su talento, fortalecer sus habilidades para la vida y construir un proyecto de vida a través de la música.”, destacan desde la organización.

Una estrategia pionera
La Fundación Nacional Batuta nació a comienzos de la década del noventa, en medio de la compleja realidad de violencia que atravesaba Colombia. Inspirada originalmente en el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, Batuta debió adaptar su modelo a las particularidades del conflicto armado colombiano.
Esa realidad llevó a que la formación musical se articulara desde el inicio con el trabajo de gestores sociales y psicólogos, dando origen a lo que Batuta define como una estrategia pionera de transformación social, protección y prevención de violencias para la niñez y la juventud del país.
Con el correr de los años, cientos de docentes llevaron la formación musical a distintas regiones de la llamada “Colombia profunda”, consolidando un modelo que hoy integra la formación musical colectiva con el acompañamiento psicosocial. Ese recorrido está documentado en el libro “Batuta: Breve historia de una utopía”, escrito por Tatiana Duplat Ayala y disponible en el sitio web de la Fundación.
En el prólogo de dicho libro, la exministra de cultura de Colombia, Angélica Mayolo Obregón, definió con emoción lo que significa el trabajo de esta fundación: “Batuta es música y transformación social, música e inclusión, música y equidad, música y lucha contra la pobreza, música y reconciliación, música y oportunidades, música y patrimonio cultural, música y creación contemporánea, música y educación artística, música y construcción de lo público, música y democracia, música y diálogo intercultural, música y diálogo entre generaciones y, sobre todo, música, música y música para un país que la necesita para mantenerse en pie y seguir soñando.”

Números que respaldan la trayectoria
A lo largo de sus 35 años, Batuta ha acompañado a más de un millón de niñas, niños y jóvenes en Colombia; solo en lo que va de 2026, 19.678 participantes forman parte de sus procesos de formación en distintos territorios del país.
Ese trabajo se sostiene, además, en agrupaciones representativas que funcionan como referentes del modelo Batuta en distintas regiones. Entre ellas se destacan la Orquesta Sinfónica Libre de Quibdó, integrada por 170 niñas, niños, adolescentes y jóvenes afrocolombianos, indígenas y mestizos, creada en 2012 y con más de 50 presentaciones desde entonces; el Coro Batuta Bogotá, también fundado en 2012 y compuesto por cerca de 40 integrantes; y la Camerata de Cuerdas Puerto Asís, creada en 2017 para potenciar las capacidades artísticas de estudiantes del Putumayo y que ha representado a esa región en escenarios nacionales e internacionales.
La producción del concierto contó con el respaldo del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, Cosmos 100, Ron Medellín, Casa Dayes, TICMAS y Compensar. Además, a nivel institucional, la Fundación destaca el acompañamiento histórico del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, gobiernos territoriales, empresas, organismos de cooperación internacional y comunidades en todo el país.
Con este concierto, Batuta busca marcar el inicio de una nueva etapa y hacer una invitación a seguir construyendo más oportunidades para que la niñez y la juventud colombianas escriban nuevas historias a través de la música.



