Carlos Meneses
São Paulo/Brasilia, 7 sep (EFE).- El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro buscaron capitalizar este lunes el Día de la Independencia de Brasil a menos de un mes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 4 de octubre.
Lula, que parte con una ligera ventaja en los sondeos con respecto al primogénito del exmandatario Jair Bolsonaro, encabezó por la mañana el tradicional desfile cívico-militar en Brasilia para celebrar los 204 años de independencia de la Corona portuguesa.
Flávio, por su parte, reunió por la tarde a miles de seguidores en la Avenida Paulista de São Paulo, donde vinculó a Lula con el juez Alexandre de Moraes, que condujo el juicio que llevó a su padre a prisión por golpismo y ahora afronta un grave escándalo por su cercanía con un banquero encarcelado.
Aunque no dio ningún discurso, Lula lideró un desfile que giró en torno a varias de sus banderas electorales, como la soberanía nacional y el combate a la violencia contra las mujeres.
"Soberanía, la fuerza que une a Brasil" fue el lema que encabezó la presentación de las tropas en medio de las tensiones con los Estados Unidos de Donald Trump.
El jefe de Estado, en busca de su cuarto mandato no consecutivo a sus 80 años, sí habló la noche del domingo en un pronunciamiento retransmitido en radio y televisión, en el que defendió la autonomía de Brasil.
"Ningún gobernante extranjero tiene derecho a decirnos a quién podemos comprar y a quién podemos vender", expresó el aspirante del Partido de los Trabajadores, en alusión a los aranceles impuestos por EE.UU. sobre parte de los productos brasileños.
El desfile de este domingo, sin embargo, dejó una imagen simbólica potente de unión, ya que Lula posó con la banda presidencial junto a los presidentes de la Cámara de Diputados y el Senado, Hugo Motta y Davi Alcolumbre, y el jefe del Supremo, Luiz Edson Fachin, en un momento de turbulencias por la crisis abierta en el alto tribunal.
El Supremo vive una guerra interna sin precedentes con graves acusaciones entre dos de sus jueces y con consecuencias imprevisibles de cara a los comicios.
El escándalo pivota alrededor de unos comprometedores mensajes entre Daniel Vorcaro, antiguo dueño del Banco Master y actualmente en prisión preventiva por un fraude millonario en el sistema financiero, y el juez Alexandre de Moraes.
La Policía sostiene que Vorcaro pidió protección al magistrado e incluso le consultó por escrito, días antes de ser arrestado, si debía abandonar el país.
Además, De Moraes revisó un contrato millonario de prestación de servicios entre el despacho de abogados de su esposa, Viviane Barci de Moraes, y el Banco Master, según los autos desclasificados por el también juez del Supremo André Mendonça, encargado del caso.
De Moraes pidió a su vez investigar a Mendonça por presuntas irregularidades en la conducción de la investigación, generando un terremoto inédito en la máxima instancia judicial brasileña.
La crisis en el Supremo fue el eje principal de la protesta de Flávio Bolsonaro en São Paulo, a la que acudieron miles de simpatizantes con banderas de Brasil, de EE.UU. y de Israel, y hasta con un muñeco hinchable de Trump sujetando a un Lula vestido de presidiario, según presenció EFE.
¡Primeramente, fuera Lula, fuera Moraes!", exclamó el senador al iniciar su discurso en compañía de aliados políticos.
Flávio prometió "acabar con ese consorcio de Lula con De Moraes" y "rescatar la credibilidad" de la Justicia ante las sospechas que pesan sobre el juez que llevó a su padre a prisión, a quien tildó de "naranja podrida dentro del Supremo" y acusó de imponer "una dictadura".
"Necesitamos proteger el Supremo", subrayó.
Flávio elogió también a su padre, actualmente inhabilitado, condenado a 27 años de cárcel y en prisión domiciliaria por "liderar" una trama golpista tras perder las elecciones de 2022.
En este sentido, recordó la puñalada que sufrió Jair Bolsonaro en la campaña de 2018 y el proceso que afrontó por golpismo, que Flávio definió como una "segunda puñalada" y una "farsa" montada, en su opinión, para sacarlo del tablero político.
Y, además, alertó sobre una "tercera puñalada" que, según él, van a intentar asestarle a él y a sus aliados, sin ofrecer más detalles. EFE
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