Las tazas y los platos son dos de los elementos más utilizados en la vida cotidiana, ya sea para comer, tomar café o servir distintas preparaciones. Sin embargo, muchas personas pasan por alto un detalle: ambos tienen un círculo sin esmalte en la base.
Lejos de ser decorativo o una falla de fábrica, este anillo es conocido como pie y permite apoyar la pieza de manera estable. De todas maneras, que permanezca sin esmalte responde, principalmente, a una necesidad vinculada con el proceso de cocción dentro del horno de cerámica.
Por qué las tazas y los platos tienen una parte sin esmalte
Más allá de darle brillo y color al objeto, el esmalte cerámico sella la porosidad del material y facilita considerablemente su limpieza. Ya sea por inmersión, pincel, pulverización u otras técnicas, debe esmaltarse antes de introducir la pieza en la cocción.

Cuando alcanza temperaturas muy elevadas, esta capa se derrite y se convierte en una superficie similar al vidrio. Si la base también estuviera esmaltada y entrara en contacto directo con la placa del horno, ambas partes podrían quedar adheridas y la pieza se arruinaría al intentar retirarla.
Para evitar este problema, los fabricantes dejan el pie de las piezas sin cubrir. De esta manera, es posible apoyar la taza o el plato sobre la bandeja durante la cocción sin que se adhiera debido al esmalte fundido. Otra alternativa es utilizar pequeños soportes refractarios, que se retiran una vez finalizado el proceso.
Qué otras funciones cumple el círculo de la base
Sin embargo, este detalle no solo facilita la cocción, sino que el pie circular también distribuye el peso y aporta estabilidad sobre la mesa. Al elevar ligeramente el resto de la pieza, reduce la superficie que entra en contacto directo con la mesada.
Como en esa zona queda expuesto el cuerpo cerámico, sin la cobertura lisa y brillante del esmalte, conserva una textura áspera después de la cocción. Por este motivo, algunas bases pueden sentirse más rugosas que otras e incluso rayar ciertas superficies si se arrastran.

Por eso, es conveniente levantar las tazas y los platos en vez de deslizarlos, sobre todo en mesas de mármol, madera o vidrio. En definitiva, ese pequeño círculo sin brillo cumple una función esencial durante la cocción y permite que la vajilla pueda retirarse del horno sin quedar adherida a la bandeja.



