Un fuerte fenómeno de El Niño amenaza con llevar lluvias intensas a Ecuador y condiciones más secas a África Occidental e Indonesia, tres regiones clave para la producción de cacao. (Freepik)

Un fuerte fenómeno de El Niño se desarrolla en este momento y amenaza con traer lluvias intensas a la costa de Ecuador y un clima más seco a África Occidental e Indonesia, tres productores de cacao.

La coincidencia no es menor, porque un nuevo estudio de la Universidad de Harvard y la Universidad de Ghana demuestra que estos patrones climáticos a gran escala permiten anticipar, con meses de antelación, uno de los riesgos más subestimados para las plantaciones: el exceso de lluvia.

Los hallazgos, publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, plantean que la sequía siempre acaparó los titulares como el peor enemigo del cacao, pero su contraparte resulta igual de destructiva y explica buena parte de los vaivenes en la producción mundial de chocolate.

Los árboles de cacao dependen de un equilibrio hídrico preciso

Los árboles de cacao viven durante décadas, y una cosecha exitosa depende de una secuencia larga y delicada: floración, polinización y desarrollo de las vainas. Una cantidad de lluvia insuficiente o excesiva en el momento equivocado puede arruinar el rendimiento durante el resto de la temporada.

Los precios del cacao en bruto se triplicaron en 2024 y el impacto ya se trasladó a chocolates más caros, porciones más pequeñas y productos reformulados. (Freepik)

Anna Lea Albright, quien dirigió la investigación como becaria postdoctoral en el Centro para el Medio Ambiente de Harvard, explicó el fenómeno con claridad. “La sequía representa una amenaza real para el cacao, y eso está más que demostrado. Lo que no se ha explicado tan bien es el otro extremo, el exceso de lluvia”, señaló Albright. “Las lluvias intensas que se producen durante la floración de los árboles, o que favorecen la propagación de enfermedades fúngicas durante la floración y el desarrollo inicial de las vainas, resultan ser igual de importantes”, agregó.

Según la investigadora, en Ghana el patrón se repite año tras año: “El exceso de lluvias durante la temporada de lluvias, junto con la sequía durante la temporada seca, explica aproximadamente dos tercios de las fluctuaciones interanuales en la cosecha de cacao”.

Los precios del cacao se triplicaron en 2024

Esa volatilidad climática no se queda en el campo, sino que llega directo al bolsillo de los consumidores. Los precios del cacao en bruto se triplicaron en 2024, un salto que ya se refleja en tabletas más caras, porciones más pequeñas y productos reformulados en las góndolas de todo el mundo.

Por eso, la precisión importa. Dado que el cacao resulta especialmente vulnerable en ciertas etapas de su desarrollo, cualquier estrategia de adaptación necesita apuntar a momentos muy específicos del ciclo de cultivo. El control de enfermedades, por ejemplo, podría programarse en torno a los períodos de lluvias intensas, sobre todo si los pronósticos ofrecen margen suficiente para que los productores se preparen, una capacidad que el equipo de investigadores está desarrollando en la actualidad.

El cambio climático podría alterar la frecuencia y la intensidad de las lluvias, aunque los modelos actuales aún no representan con precisión las precipitaciones en África Occidental. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Peter Huybers, autor principal del estudio y director del Departamento de Ciencias de la Tierra y Planetarias de Harvard, planteó posibles caminos de acción. “Esperamos que estos hallazgos ayuden a reducir los daños futuros a los cultivos, posiblemente fomentando una mayor cobertura vegetal para proteger las flores de cacao de las gotas de lluvia más grandes o reteniendo más hojarasca para evitar salpicaduras que transmitan infecciones del suelo a las vainas de cacao”, afirmó Huybers.

Dos décadas de datos revelan el verdadero patrón climático

Durante años, la preocupación de los agricultores se centró en la sequía, y estudios anteriores ya habían advertido que el aumento de las temperaturas podría volver menos aptas algunas zonas de cultivo. Sin embargo, esta nueva investigación muestra que las precipitaciones y temperaturas promedio no alcanzan para explicar los daños que provocan las lluvias intensas y breves.

Los investigadores partieron de dos décadas de datos distritales, recientemente disponibles, provistos por la Junta del Cacao de Ghana, una agencia gubernamental. Como la producción había crecido durante ese período debido a la incorporación de nuevas tierras de cultivo, el equipo eliminó la tendencia de largo plazo en cada distrito para poder aislar las fluctuaciones año a año. Después, cruzaron esos datos con registros meteorológicos diarios y una serie de variables posibles: precipitación media, aguaceros fuertes, sequías, humedad del suelo y temperaturas extremas.

El estudio mostró que las precipitaciones y temperaturas promedio no alcanzan para explicar los daños, y que los aguaceros intensos son un indicador más preciso para prever pérdidas en el cacao. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En Ghana, los indicadores que mejor explicaron el comportamiento de las cosechas fueron las lluvias intensas durante la principal temporada húmeda, de abril a junio, cuando los árboles florecen y comienzan a formarse las vainas jóvenes, y la escasez de lluvia durante el período seco, de noviembre a febrero, cuando las vainas siguen su desarrollo.

El patrón se repite en Ecuador e Indonesia

Los científicos quisieron saber si Ghana era un caso aislado. Analizaron entonces a otros dos grandes productores mundiales, Ecuador e Indonesia, y encontraron una tendencia similar: los años con lluvias más intensas durante la temporada húmeda tienden a ser peores para el cacao, sin importar el continente.

Ese hallazgo abre una puerta importante para la previsión meteorológica. El equipo subraya que las lluvias perjudiciales para el cacao están ligadas a patrones climáticos de escala mayor, como El Niño o las variaciones en la temperatura de la superficie del mar en el Atlántico. Eso significa que algunos años malos podrían anticiparse antes de que ocurra el daño, con tiempo suficiente para alertar a los productores.

El cambio climático agrega otra capa de incertidumbre

Detrás de estos hallazgos también asoma la posibilidad de que el cambio climático modifique de forma sustancial la periodicidad y la intensidad de las lluvias en las próximas décadas. El problema es que los modelos climáticos actuales todavía tienen dificultades para representar con precisión la climatología de las precipitaciones en África Occidental, y mucho menos para proyectar cómo evolucionará ese comportamiento en el futuro.

La investigación publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences señaló que las lluvias intensas afectan la floración, la polinización y el desarrollo de plantas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El propio estudio reconoce sus límites. La lluvia no es el único desafío que enfrentan los productores de cacao en Ghana: el envejecimiento de los árboles, la minería de oro, el contrabando, el costo de los fertilizantes, las plagas y las enfermedades también reducen la producción. A eso se suma otra dificultad técnica, ya que los datos de precipitación no siempre registran con exactitud los aguaceros más intensos, que son justamente los episodios más relevantes para este análisis.

Aun con esas salvedades, el trabajo aporta una pieza clave para entender la amenaza climática que enfrenta el chocolate. El futuro del cacao no depende solo de un planeta más cálido, sino de cuándo y con qué intensidad caen las lluvias, y de si los agricultores logran adaptarse a esos extremos.