Los varenikes son un tipo de pasta originaria de Europa del Este que la inmigración trajo a la Argentina y tiene mucha aceptación porque se prepara fácil y tiene un sabor exquisito. Una receta que es tendencia en las redes permite hacerlos en tapa de empanadas, con un tip clave: la cebolla no se debe caramelizar mucho para que no se deshaga tanto.
Lo habitual es prepararlos con una masa casera, papa y abundante cebolla dorada. Sin embargo, Lucas, un chef argentino que postea recetas en la cuenta @galucocina, plantea una alternativa práctica para hacerlos en casa sin dedicar tanto tiempo a preparar la masa: usar tapas de empanadas.
Los varenikes tienen raíces en las cocinas de Europa del Este y su nombre deriva del término ucraniano varenyky, utilizado para designar este tipo de pasta rellena hervida. Desde el punto de vista nutricional, aportan hidratos de carbono, provenientes de la papa y la masa, que funcionan como fuente de energía.
Los ingredientes de este plato son pocos:
- 2 papas medianas
- 6 cebollas grandes
- Aceite de girasol
- Sal
- Pimienta blanca

El experto remarcó que la masa debe quedar bien sellada para soportar la cocción y dio un tip clave: la cebolla no debe caramelizarse excesivamente. Tiene que quedar dorada, tierna y sabrosa, pero sin transformarse en una preparación demasiado húmeda y dulce. Así se logra que el relleno aporte sabor pero sin alterar la consistencia de los varenikes, que mantendrán su forma.
Lucas simplifica la receta utilizando tapas de empanadas para copetín o tapas pequeñas, preferentemente de unos 6 a 7 centímetros de diámetro.
La clave para hacer los mejores varenikes
Todo se inicia preparando el relleno. Las papas tienen que hervirse en abundante agua con sal hasta que estén bien tiernas. Luego se pelan y se pisan mientras aún están calientes para obtener un puré suave, pero relativamente seco. El chef advirtió que un puré demasiado líquido dificulta el armado.
A continuación, se incorpora un ingrediente clave: la cebolla. Aunque seis pueden parecer muchas, hay que tener en cuenta que al cocinarlas pierden agua y volumen. Antes de ponerlas en la sartén con aceite a fuego bajo hay que cortarlas en pequeños dados.
El secreto que divulgó el cocinero es que no se debe apuntar a una caramelización intensa para que la cebolla no se deshaga tan fácil. Se busca que se ablande y tome un color dorado. Esto no debe llevar más de 45 minutos, siempre controlando que no se queme.
Atención con un dato: si las cebollas se cocinan demasiado rápido es posible que se vean doradas por fuera pero estarán duras en el interior. Si se dejan mucho tiempo en el fuego quedarán demasiado dulces y húmedas.
Lo que sigue es mezclar tres cuartas partes de la cebolla con el puré de papa, agregar sal y pimienta blanca. Tras un enfriado a temperatura ambiente se empiezan a armar los varenikes. El resto de la cebolla se reserva para ponerla encima al momento de servirlos.
El chef hizo hincapié en que utilizando tapas de empanadas el armado es sencillo y rápido. Se pone una pequeña porción de relleno en el centro, se humedecen los bordes con agua y listo. Hay que plegarla con forma de medialuna, presionando fuerte todo el contorno.
Es importante sacar todos los excesos de aire antes de finalizar el cierre, porque si queda una burbuja en el interior puede expandirse durante la cocción y hacer que el varenike se abra.
La cocción se hace en una olla grande, con abundante agua hirviendo y sal. Los varenikes se incorporan en tandas, para que no se peguen entre sí. Una vez que suben a la superficie hay que esperar dos minutos antes de retirarlos cuidadosamente con una espumadera.
Para servirlos, lo ideal es cubrirlos con la cebolla que se guardó previamente y agregarles un poco de crema de leche o manteca, para que queden más suaves.



