Con más de 2000 años de historia, Colonia figura entre las ciudades más antiguas de Alemania. Situada a orillas del río Rin, esta urbe reúne un patrimonio arquitectónico reconocido por la Unesco, una tradición cervecera propia y dos citas anuales que atraen a millones de visitantes: los mercadillos de invierno y el carnaval.
Pero el atractivo principal es sin duda la Catedral de Colonia, dedicada a San Pedro. Es el monumento más visitado de la ciudad y fue, hasta la inauguración del Monumento a Washington en 1884, la estructura más alta del mundo. Sus torres alcanzan los 157 metros de altura y dominan el perfil urbano desde cualquier punto de la ciudad. La construcción del templo gótico se extendió entre los años 1248 y 1880, un proceso de más de 600 años interrumpido y retomado en distintas etapas. La catedral está declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y alberga el relicario de oro de los Tres Reyes Magos, elaborado en 1225, que según la tradición contiene sus restos óseos.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el edificio sufrió graves daños por los bombardeos aliados, aunque su estructura general se mantuvo en pie. Las vidrieras policromadas del templo fueron desmontadas y escondidas antes del conflicto, lo que permitió preservarlas. El acceso a la catedral es gratuito, mientras que subir los 533 escalones de una de sus torres cuesta alrededor de 8 euros y ofrece vistas panorámicas de la ciudad y el Rin.
Pero antes de que se completara la catedral, Colonia ya contaba con 12 grandes templos románicos dentro de su casco urbano, además de capillas menores. Entre los más destacados se encuentran la iglesia de St. Martin (o Gross St. Martin), construida entre los siglos XII y XIII y reconocible por su torre de cruce de 75 metros flanqueada por cuatro torrecillas, y la de St. Gereon, con una cúpula decagonal poco habitual en la arquitectura de la época.
El casco antiguo conserva la imagen típica de las ciudades alemanas
El Altstadt, o casco antiguo, concentra la mayor densidad histórica de la ciudad. Sus calles adoquinadas y casas de colores pastel, apoyadas unas contra otras por el paso de los años, se extienden entre el puente Hohenzollern y el puente Deutzer. La plaza Alter Markt, punto de partida del carnaval, y la plaza Heumarkt, presidida por la estatua ecuestre de Federico Guillermo III de Prusia, son dos de los espacios más frecuentados de la zona.
El Ayuntamiento de Colonia (Kölner Rathaus), ubicado entre ambas plazas, es el más antiguo de Alemania, con más de 900 años de historia. Combina una torre gótica del siglo XV de 61 metros, decorada con 124 figuras de piedra, con un pórtico renacentista. El edificio fue restaurado tras los daños de la Segunda Guerra Mundial y hoy alberga la sede municipal. Cerca de allí, la plaza Fischmarkt conserva casas góticas tardías que sobrevivieron a los bombardeos y que se cuentan entre las postales más reproducidas de la ciudad.
Colonia es un destino excelente para pasear, si el clima lo permite. El río Rin atraviesa el trazado urbano y concentra buena parte de la actividad recreativa de los colonienses, con jardines, zonas deportivas y bancos para observar el tránsito de barcazas y cruceros. En los meses de clima templado, varios barcos de recreo ofrecen paseos de entre dos horas y un día completo, además de salidas nocturnas con cena a bordo.
La kölsch, una cerveza con denominación de origen propia
La especialidad cervecera local es la kölsch, una variedad de tono amarillento claro con dosis moderada de lúpulo, que constituye la única cerveza alemana con denominación de origen protegida, ya que solo puede producirse en Colonia y sus alrededores. Tradicionalmente se sirve en un vaso pequeño llamado stange, de 20 centilitros, por lo que suele reponerse en rondas sucesivas que los camareros anotan con marcas en el posavasos.
La bebida se acompaña habitualmente de platos como el Rheinischer Sauerbraten, una carne en adobo con salsa agridulce, o salchichas servidas en puestos callejeros. Las terrazas del casco antiguo, los jardines junto al río y los bares de la calle Zülpicher Straße, de ambiente universitario, concentran buena parte de esta oferta gastronómica.

El carnaval y los mercadillos navideños marcan el calendario festivo
El carnaval de Colonia comienza oficialmente cada 11 de noviembre a las 11.11 de la mañana, con la proclamación del Dreigestirn, el trío formado por el rey, el campesino y la doncella que preside las festividades hasta el Miércoles de Ceniza. Su origen se remonta a la oposición de los habitantes al dominio napoleónico, cuando se organizó un desfile que parodiaba a las tropas francesas.
Los mercados navideños, por su parte, se inauguraron por primera vez en 1820, más tarde que en otras ciudades alemanas de mayor tradición en esta festividad, aunque alcanzaron rápidamente un nivel de calidad equiparable. Este año, los mercados abrirán en distintas fechas durante la segunda quincena de noviembre, con los puestos instalados junto a la catedral. Durante esas semanas, un tren recorre los principales puntos con ambientación navideña de la ciudad.



