
En Argentina hubo 169 víctimas de violencia de género desde el 1 de enero al 31 de agosto de 2026, según “La Casa del Encuentro”. También se registraron 349 intentos de femicidio. En el monitoreo se contabilizaron 144 femicidios, ocho transfemicidios y 17 femicidios vinculados (hombres asesinados por tener relación o querer defender a la mujer que se quería matar o causar dolor) de varones adultos y niños.
El Presidente Javier Milei dijo, ante una pregunta de Luis Majul, que le indicaba que las mujeres en Argentina rechazan sus formas violentas, que su gobierno “pulverizó la violencia contra las mujeres”. Pero la violencia no está pulverizada, sino que las pulverizadas son las víctimas de violencia de género.
La historia de la lucha contra los asesinatos, golpes y maltratos en Argentina tiene un largo recorrido y, aunque haya recortes, no desaparece de un suspiro. En el 2008 se implementó la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

En la Oficina de Violencia Doméstica (OVD), de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, se asistió a 600 personas durante las vacaciones de invierno. Entre las personas que acudieron a pedir ayuda 357 denunciaron violencia doméstica, un incremento del 8% respecto al mismo lapso del 2025.
Los peritajes arrojaron 491 evaluaciones que son catalogadas de riesgo y ese diagnóstico es un 15% mayor al del año pasado. La alarma puede costar la vida: en el 9% de los casos hubo amenazas de muerte.
Las normas contra la violencia de género no son actuales, sino que tienen casi dos décadas de historia. En el 2009 se aprobó la ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia de género. Se contempla la violencia física, psicológica, sexual, económica y simbólica. También se admiten las distintas modalidades: domésticas, institucionales, obstétricas, reproductivas y mediáticas.

La legislación se fue aggiornando y se incorporó la violencia política en el 2019 (a través de la Ley 27.533) y el acoso callejero (a través de la Ley 27.501). La Ley Olimpia se sumó en 2023 y contempló la violencia digital.
En el 2012 se tipificó la figura de femicidio, mediante la sanción de la Ley 26.791 que reformó el artículo 80 del Código Penal para que se establezca como un agravante del homicidio. A pesar que Milei, con la palabra “pulverizó” quiere intentar mostrarse como un gobierno de mano dura y dijo que “agarraban de los pelos” a los violentos, las acciones buscaron minimizar las denuncias y suavizar las penas.
En realidad, el gobierno quiso derogar la figura de femicidio, por lo tanto, dejar de castigar particularmente a los asesinos de mujeres. No pudieron hacerlo. Pero la política de la actual gestión es negar la violencia de género, dejar sola a las víctimas y no perseguir a los violentos y abusadores.

El 3 de junio del 2015 el movimiento “Ni Una Menos” comenzó la liberación de la palabra y la cuarta ola feminista. Este año la marcha fue masiva y la discusión pública -que convocó a los varones a ser parte de la discusión- mostró la masividad del reclamo.
La violencia no solo no fue pulverizada, sino que afectó particularmente a las familias. A causa de los femicidios 203 hijos/as se quedaron huérfanos. Pero además, no solo no está bajando, sino que se registran aumentos en la crueldad de las agresiones.
“El Poder Ejecutivo insiste en la disminución de la violencia ignorando las cifras reales y, además, incumple leyes nacionales y convenios internacionales. La “pulverización” de la violencia no es verdadera; lo único real es la falta de gestión y cumplimiento de las leyes vigentes”, señalaron en La Casa del Encuentro.
Por su parte, el informe de agosto del 2026, del Observatorio de Violencia Patriarcal Lucía Pérez señala que en lo que va del año hubo 154 femicidios y travesticidios; 154 tentativas de femicidios y 169 infancias que quedaron huérfanas.
No solo la violencia continúa, sino que la indignación social, las marchas y la demanda de las mujeres se ve en las calles. El Observatorio marca que se dieron 160 marchas que exigieron justicia, en todo el país, en 2026.
El Observatorio Lucía Pérez registra las denuncias de violencia de género a través de fuentes oficiales y relevaron que en Mendoza las denuncias por violencia de género aumentaron 8%, en la Provincia de Buenos Aires casi la mitad de los delitos contra las personas son por violencia de género y el 90% de la violencia digital está dirigida contra las mujeres.

Por otra parte, el Observatorio “Ahora que sí nos ven”, con la colaboración de la Universidad Nacional del Delta (UNDELTA). registra que, entre el 1 de enero y el 31 de agosto, a partir del análisis de los casos publicados en medios de comunicación, se contabilizaron 173 víctimas letales de violencia machista: 142 femicidios directos, 18 vinculados, 7 instigaciones al suicidio y 6 travesticidios/transfemicidios.
Una persona muere por violencia de género cada 34 horas y hay un intento de femicidio cada 25 horas. Lo grave es que no se frena a los asesinos potenciales, ni se los agarra de los pelos, sino que pueden actuar con impunidad, ya que el 13,9% de las asesinadas había denunciado antes y pedido una ayuda estatal que no les llegó para salvarles la vida.
Raquel Vivanco, de “Ahora que si nos ven” subraya: “El recrudecimiento de las violencias machistas ocurre en un contexto en el que el gobierno de Javier Milei profundiza sus ataques contra el feminismo y desmantela políticas públicas fundamentales para prevenir y erradicar la violencia de género. Lejos de ‘pulverizar la violencia’, el gobierno la legitima a través de discursos de odio que desresponsabilizan al Estado y naturalizan las desigualdades”.




