
El Salvador atraviesa un repunte notorio en las cifras de personas deportadas desde diferentes países, especialmente desde Estados Unidos.
Los registros oficiales muestran un incremento de más del 90% en las deportaciones de salvadoreños entre enero de 2025 y junio de 2026, una tendencia que marca preocupación por las condiciones de movilidad y retorno de la población migrante.
Según los datos oficiales consultados por Infobae, durante el primer trimestre de 2025, El Salvador contabilizó 2,813 personas deportadas.
De ese grupo, Estados Unidos representó el 90.5% de los retornos (2,547 personas), mientras que México contribuyó con el 9% (253 personas) y otros países con el 0,5% (13 personas).
Un año después, la situación se intensificó: de enero a marzo de 2026, el número de salvadoreños retornados ascendió a 5,351, de los cuales EE.UU., fue el país de procedencia en el 94.1% de los casos (5,033 personas), seguido por México con 4.2% (226 personas) y otros países con 1.7% (92 personas).
En el segundo trimestre de 2026, la tendencia se mantuvo. El total de deportados alcanzó las 5,153 personas, con EUA como principal origen (4,796 personas, el 93.1%), México (287 personas) y el resto de países (70 personas).
La suma total de salvadoreños deportados entre enero de 2025 y junio de 2026 es de 13,317 personas. Al comparar los primeros trimestres de cada año, se observa un crecimiento de 2,538 personas, lo cual equivale a un aumento del 90.2%. En el periodo de abril a junio, el incremento fue de 1,922 personas, equivalente a un 59.5% más respecto al mismo periodo del año anterior.

Estas cifras reflejan una dinámica migratoria marcada por el endurecimiento de políticas migratorias en países de destino, principalmente en Estados Unidos.
Cifras más recientes: el panorama según la OIM (ONU Migración)
Los datos más actualizados de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), correspondiente a enero-diciembre de 2024, confirman que 15,003 salvadoreños fueron retornados en ese año. De ese total:
- Estados Unidos fue el país de procedencia en el 94.61% de los casos (14,195 personas)
- México con 4.67% (701 personas)
- otros países con 0.71% (107 personas).
El comportamiento mensual muestra que los retornos oscilaron entre 949 (diciembre) y 1.549 (mayo), sin caídas abruptas ni picos extremos. El departamento con mayor concentración de retornados fue San Salvador.
Al analizar la evolución histórica, el año 2024 implicó un aumento del 12.3% respecto a 2023. El desglose muestra que el crecimiento de retornos desde Estados Unidos fue del 22.2%, mientras que desde México cayó un 55.6%.

¿Por qué hay este incremento? Principales causas
La aceleración en el número de deportaciones de salvadoreños tiene varias explicaciones, según el análisis de la OIM y los datos oficiales revisados por Infobae.
El endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos se ubica como el principal detonante de este fenómeno. Las autoridades estadounidenses y mexicanas han reforzado los controles fronterizos y las medidas de detención y expulsión, lo que se traduce en un mayor número de retornos forzados.
A esto se suman factores estructurales en El Salvador. La economía nacional enfrenta desafíos de empleo y bajos salarios, lo que impulsa a muchos salvadoreños a buscar oportunidades fuera del país. La OIM identifica que más del 65% de los retornados adultos y más del 76% de los menores migran por razones económicas, mientras que el 22.3% de los adultos y el 14.8% de los menores lo hacen para reunificarse con familiares.
Los datos laborales muestran que la mayoría de los retornados adultos se desempeñaban en agricultura, ganadería, construcción, ventas y servicios domésticos antes de emigrar. Entre la niñez y adolescencia migrante, la mayoría solo cursó la educación básica o parvularia, lo que limita sus oportunidades tanto en el país de origen como en el destino.

La combinación de políticas restrictivas en los países receptores y las condiciones económicas y sociales en El Salvador genera un ciclo de migración y retorno que afecta a miles de familias. Las estadísticas oficiales y los reportes de la OIM reflejan que la migración forzada por causas económicas y familiares sigue siendo una constante que, ante contextos internacionales adversos, deriva en un crecimiento acelerado de las deportaciones.