La salsa de tomate es una de las preparaciones más usadas para pastas, pizzas y albóndigas. Aunque muchas personas le agregan azúcar para suavizarla, la cocinera italiana Roberta asegura que existe un truco mucho más efectivo: usar bicarbonato de sodio.
Según explicó, el azúcar solo disimula la acidez, mientras que el bicarbonato neutraliza los ácidos naturales del tomate y logra una salsa más equilibrada sin volverla dulce. La clave está en agregar muy poca cantidad.
Por qué el bicarbonato funciona mejor que el azúcar
Roberta recomienda incorporar una pequeña cantidad de bicarbonato cuando la salsa ya terminó de cocinarse. Al entrar en contacto con la acidez del tomate, el bicarbonato produce una reacción que suaviza el sabor de forma natural.
Eso sí, advierte que no conviene excederse: con apenas un poco alcanza para obtener una salsa más suave y conservar el protagonismo del tomate.

Cómo hacer albóndigas con salsa de tomate
Ingredientes
- 500 g de carne picada (mitad vacuna y mitad cerdo)
- 1 huevo
- 2 cucharadas de pan rallado
- 3 dientes de ajo picados
- 2 cucharadas de perejil fresco picado
- 50 ml de leche
- Sal y pimienta, a gusto
- Harina
- Aceite de oliva
- 800 g de tomate triturado
- ½ cebolla
- Bicarbonato de sodio
Paso a paso
- Mezclar la carne con el huevo, el pan rallado, el ajo, el perejil, la leche, la sal y la pimienta hasta formar una preparación homogénea. Hacer las albóndigas y pasarlas por harina.
- Dorar las albóndigas en una sartén con aceite de oliva y reservar.
- Rehogar la cebolla y el ajo hasta que estén tiernos.
- Agregar el tomate triturado y cocinar a fuego medio entre 20 y 25 minutos, revolviendo de vez en cuando.
- Incorporar un poco de bicarbonato cuando la salsa esté lista y mezclar bien.
- Sumar las albóndigas y cocinar 10 minutos más a fuego bajo.
El otro truco para reducir la acidez del tomate
Además del bicarbonato, Roberta reveló un método todavía más simple: cocinar el tomate a fuego bajo durante 20 o 25 minutos. Ese tiempo permite que el agua se evapore, los sabores se concentren y la acidez disminuya de manera natural.
El resultado es una salsa más intensa, con mejor textura y un sabor equilibrado, ideal para acompañar cualquier plato de pasta o unas albóndigas caseras.




