Mientras las grandes potencias vuelven a poner en el centro los combustibles fósiles, la extracción de recursos y el crecimiento del consumo, en distintos lugares del mundo se ensaya una respuesta de sentido contrario: producir más cerca, consumir menos, reducir las distancias y recuperar el control local sobre recursos esenciales. Son los llamados circuitos cortos. Pero ¿pueden estas soluciones, nacidas a escala local, contribuir a resolver problemas que ya son globales? Lo analizamos en Primera Plana.