Otra vez el clásico de Rosario se vio empañado por hechos delictivos que ocurrieron en la previa del partido entre Rosario Central y Newell’s. En esta oportunidad, un vendedor ambulante que vendía banderas del conjunto canalla en las inmediaciones del estadio fue atacado por una patota que le robó toda la mercadería.

Las imágenes quedaron grabadas por testigos que retrataron el momento en el que un grupo de aproximadamente diez personas, con ropa de Newell’s y en cinco motos, aprovechó un semáforo en rojo en la intersección de bulevar Rondeau y Olive y comenzó a arrancarle banderas que tenían los colores del conjunto de Arroyito. Todo ocurrió mientras el hombre, identificado como Nicolás, estaba junto a su hijo.

El episodio tuvo lugar alrededor de las 14:20 del domingo, minutos antes del inicio del encuentro. Según relató Nicolás, la caravana de motociclistas venía desde el semáforo anterior al puesto donde él trabajaba. Al toparse con el puesto de mercadería de Central, los integrantes del grupo descendieron de los rodados y lo intimidaron con insultos y palos antes de llevarse los productos.

Un vendedor ambulante de banderas de Rosario Central fue atacado y asaltado por una patota en las inmediaciones del estadio.

“En cuestión de milésimas de segundo, nos despojaron de todo”, declaró Nicolás, quien se colocó delante de su hijo para protegerlo ante la situación. El menor, presente durante el ataque, quedó visiblemente afectado. Su padre describió el momento como “perturbador” y reconoció que no tuvo margen de reacción.

En ese contexto, Nicolás aprovechó su aparición pública para transmitir un mensaje sobre los límites del fanatismo deportivo. “Que sirva para crear conciencia, que los colores de un equipo no nos pueden llevar a tal fanatismo, que ese fanatismo se convierta en agresión, porque no lo veo lógico”, sostuvo. Y aclaró que, en paralelo, varios hinchas de Newell’s se acercaron a él para expresar su solidaridad y manifestar vergüenza por lo ocurrido. “No somos todos iguales”, subrayó.

Horas más tarde, personal del Comando Radioeléctrico que patrullaba la zona de Génova y Avenida Sabin recibió por frecuencia radial el aviso de dos jóvenes a bordo de una motocicleta Honda XR 150 cc negra sin patente visible, con vestimenta alusiva a Newell’s y características similares a las de los individuos involucrados en los ilícitos. Al intentar identificarlos con balizas y sirenas, los ocupantes del rodado ignoraron la orden de alto y emprendieron la fuga a alta velocidad en dirección sur.

Se inició entonces un seguimiento controlado por la zona. Sobre el viaducto, a la altura del Bulevar Avellaneda al 480, los sospechosos realizaron una maniobra incorrecta al intentar eludir a la unidad policial e impactaron contra el espejo retrovisor derecho del patrullero. Como consecuencia del golpe, perdieron el control del rodado y cayeron a la calzada, por lo que tuvieron que ser trasladados.

Uno de los motociclistas fue diagnosticado con traumatismo en la mano derecha, herida cortante y traumatismo de rodilla derecha, por lo que fue trasladado al Hospital Provincial para recibir atención de mayor complejidad. Mientras que el acompañante, que era menor de edad, presentó traumatismos leves en el pie y el codo derechos, y recibió el alta médica en el lugar.

Finalmente, ambos fueron aprehendidos y el procedimiento fue trasladado a la Comisaría 16ª. La motocicleta Honda XR 150 cc, sin dominio, fue secuestrada como parte de las diligencias.

Después del robo en la previa del clásico de Rosario, Nicolás recibió una camiseta de Rosario Central firmada por Ángel Di María y gestionada por Jorgelina Cardoso.

En paralelo al episodio delictivo, la jornada reservó un gesto que circuló ampliamente. Tras el robo, un grupo de personas se acercó a Nicolás para expresarle su apoyo. Entre las muestras de solidaridad, llegó una camiseta de Rosario Central firmada por Ángel Di María, gestionada por Jorgelina Cardoso, esposa del futbolista.

La prenda tenía una dedicatoria personal —“Para Nicolás, con cariño”— junto a la firma del jugador y el escudo del club. “Fue un regalo de los chicos que la verdad que se agradece”, expresó el vendedor al recibir la indumentaria frente a las cámaras.