La casa de estilo Tudor en Jamaica Estates, Queens, donde Donald Trump vivió sus primeros años, volvió a ser noticia: se vendió por US$1,93 millones luego de una profunda remodelación que duró ocho meses y demandó más de medio millón de dólares.
El agente inmobiliario Joe Zhu, confirmó la operación al New York Post y destacó que el interés por la propiedad estuvo marcado por su vínculo con el expresidente de Estados Unidos.
“Hubo muchos interesados por el hecho de que fue la casa de Trump”, explicó Zhu, quien agregó que varios compradores vieron un valor histórico adicional en el inmueble.

Una reforma total y una revalorización millonaria
El desarrollador Tommy Lin había adquirido la casa en 2025 por US$835.000, cuando el lugar estaba en estado de abandono: llevaba años deshabitada, tenía daños por una cañería rota, problemas de humedad y hasta había sido ocupada por gatos callejeros.

Lin invirtió más de US$500.000 en una renovación integral que incluyó una cocina de chef y baños con terminaciones de spa, aunque mantuvo la fachada Tudor original.
El resultado fue una casa de cinco dormitorios y cuatro baños que recuperó su esplendor y atrajo la atención del mercado.

La propiedad, ubicada en 85-15 Wareham Place, fue puesta a la venta inicialmente por US$2,3 millones, pero tras varias modificaciones en el precio, finalmente se relanzó con un valor cercano a los dos millones y encontró comprador.
Historia y curiosidades de la casa de Trump
La residencia fue construida en 1940 por Fred Trump, padre del expresidente y reconocido desarrollador inmobiliario.

Donald Trump vivió allí hasta los cuatro años, cuando la familia se mudó a una casa más grande en el mismo barrio.
A lo largo de los años, la casa tuvo un recorrido singular: en 2017 se vendió por US$2,14 millones, poco después de que Trump asumiera la presidencia, y llegó a ofrecerse en alquiler turístico a través de Airbnb antes de caer en el abandono.

La reciente venta se cerró a solo US$70.000 por debajo del último precio de publicación, lo que confirma el atractivo que sigue generando la historia personal de Trump en el mercado inmobiliario de Nueva York.

