Los alumnos porteños de nivel secundaria pasan más de seis horas por día con el celular y el 40% presenta señales de ansiedad, depresión o somnolencia.
“Entre quienes más usan las pantallas, los indicadores de ansiedad, depresión, somnolencia diurna y uso problemático del teléfono inteligente presentan mayores señales de alerta. En conjunto, cuatro de cada 10 estudiantes presentan al menos una señal de alerta vinculada con su bienestar socioemocional”, advirtió el informe al que tuvo acceso TN.
El alarmante dato se desprende de un estudio que llevó adelante el Ministerio de Educación porteño en colaboración con el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) para conocer en profundidad la situación de los adolescentes.
El relevamiento consideró cuánto tiempo pasan los adolescentes frente al teléfono. También analizó cómo lo utilizan y si ese vínculo puede considerarse problemático.
El trabajo se da en un contexto en el que distintos estudios vienen registrando, durante la última década, un crecimiento de los cuadros de ansiedad y depresión entre adolescentes, con una tendencia más marcada entre las mujeres. Al mismo tiempo, la expansión de los celulares y las redes sociales abrió un debate internacional sobre cuánto influye el tiempo de pantalla en ese fenómeno.
Qué reveló el informe sobre el uso del celular en los alumnos de secundaria en CABA
En promedio, los estudiantes porteños pasan 6 horas y 10 minutos por día frente a la pantalla del celular. El dato equivale a aproximadamente una cuarta parte de un día y representa unos 92 días de exposición al teléfono al año.
El tiempo de uso también cambia según la edad. Los alumnos de cuarto año pasan, en promedio, 51 minutos más por día con el celular que los de primero: 6 horas y 35 minutos frente a las 5 horas y 44 minutos de los más chicos. Entre quienes tienen los registros más altos, la exposición supera las 11 horas diarias.
Diferencias de uso según el nivel socioeconómico y las redes sociales que más se consumen
El nivel socioeconómico también marca una diferencia. Los estudiantes de los sectores más vulnerables utilizan el celular alrededor de una hora y media más por día que aquellos que pertenecen al quintil de mayores ingresos.
Entre las aplicaciones, TikTok aparece como la más utilizada. En el grupo que la identifica como su principal app, el tiempo total frente al celular asciende a 6 horas y 34 minutos diarios.
A su vez, el informe evaluó cuatro aspectos para conocer el bienestar de los adolescentes: ansiedad generalizada, depresión, somnolencia durante el día y uso problemático del smartphone. Para cada uno se utilizaron preguntas específicas que permitieron detectar posibles señales de alerta.

Las consecuencias del uso de celulares en el bienestar emocional de los adolescentes
Los resultados muestran que el 31% presenta señales de ansiedad, el 38% de depresión y el 37% de somnolencia diurna. A su vez, uno de cada cuatro estudiantes —el 25%— mostró indicadores de uso problemático del celular. Al considerar los cuatro parámetros en conjunto, cuatro de cada diez adolescentes presentan al menos una señal de alerta.
El tiempo de pantalla tiende a ser mayor entre quienes presentan los indicadores más preocupantes. La diferencia más marcada aparece en los casos vinculados con la depresión: esos estudiantes pasan 49 minutos más por día frente al celular. Le siguen quienes presentan un uso problemático del smartphone, con 46 minutos más; ansiedad, con 36 minutos; y somnolencia diurna, con 19 minutos adicionales.
El informe también encontró una brecha entre mujeres y varones. Las mujeres obtuvieron valores más altos en los cuatro indicadores analizados, con las diferencias más importantes en ansiedad y depresión. Además, pasan en promedio 30 minutos más por día frente al celular que los varones.
Tras la difusión del relevamiento, la ministra de Educación de la Ciudad, Mercedes Miguel, destacó que en CABA fueron pioneros en prohibir el uso de celular: “Necesitábamos que los chicos presten atención en las aulas. También lanzamos Compromiso Familiar donde más de 100.000 familias ya acordaron ponerle un freno a las pantallas también en sus hogares para que los chicos salgan de una actividad sumamente pasiva”.
Por su parte, el jefe de Gobierno de la Ciudad, Jorge Macri, agregó: “El objetivo es claro: recuperar la atención en el aula, fomentar la socialización cara a cara durante los recreos y garantizar que la tecnología se use exclusivamente con un fin pedagógico planificado y supervisado por los docentes. La escuela debe volver a ser un espacio de aprendizaje, juego y diálogo, libre de la dependencia de las pantallas”.
“Los indicadores de bienestar socioemocional son importantes para poner luz sobre lo que está sucediendo. El arte, el deporte y la naturaleza son los aliados para sacar a los chicos de las pantallas y en la Ciudad estamos yendo en esa línea. Si pasan tanto tiempo en las pantallas, ¿con qué nivel de atención llegan a las aulas? Hay algo que tenemos que comenzar a hacer y eso es entre todos”, concluyó Miguel.




