La actriz y directora artística cordobesa de Milano Golden Fashion lució en la Mostra un vestido blanco concebido por ella y diseñado por Thelma Muñoz, con una inscripción que convirtió la moda en una declaración de identidad argentina.


Una cordobesa llevó un mensaje profundamente argentino a uno de los escenarios más visibles del cine mundial. Graciela Sáez, actriz y directora artística de Milano Golden Fashion, caminó por la alfombra roja del Festival Internacional de Cine de Venecia con un vestido blanco que llevaba una inscripción imposible de pasar por alto: “Las Malvinas son argentinas”.

La aparición tuvo lugar el pasado viernes 11 de septiembre, durante la premiere de Ritorno a Buenos Aires, dirigida por Marco Bechis, una película atravesada por la memoria de la última dictadura militar argentina y las heridas que dejó la represión.

Sáez eligió ese contexto para transformar su presencia en Venecia en algo más que una aparición ligada a la moda: llevó consigo sus raíces cordobesas y argentinas y las convirtió en una declaración visual ante uno de los festivales cinematográficos más importantes del mundo.

Un vestido pensado para decir algo

La creación fue concebida por la propia Graciela Sáez y diseñada por Thelma Muñoz. Sobre el blanco del vestido, la frase “Las Malvinas son argentinas” ocupó el centro de la escena y convirtió la prenda en un vehículo de expresión.

La intención fue clara: aprovechar la visibilidad de una alfombra roja internacional para transmitir un mensaje vinculado con la identidad, la pertenencia y las raíces argentinas.

Así, la moda dejó de funcionar únicamente como elemento estético para adquirir un sentido simbólico. Sáez, desde su lugar como artista cordobesa radicada en el circuito internacional de la moda, eligió utilizar ese espacio para expresar públicamente un sentimiento ligado a la historia y la identidad nacional.

Una noche argentina en Venecia

La premiere de Ritorno a Buenos Aires contó con la presencia de su director, Marco Bechis, y de los actores Adriano Giannini, Marcelo Chaparro y Adrián Fondari.

La película sigue la historia de Mariano Guerra, un hombre que regresa a Buenos Aires después de décadas en Italia para declarar contra los militares que lo secuestraron y torturaron. El relato aborda la memoria, la búsqueda de justicia y las marcas que la violencia de la dictadura dejó en quienes sobrevivieron.

Entre los asistentes también estuvieron Javier Zanetti y su esposa Paula, en una velada con fuerte presencia argentina y atravesada por temas vinculados con la memoria y la identidad.

El apoyo de actrices argentinas

El mensaje del vestido de la cordobesa no pasó inadvertido entre las representantes argentinas presentes en la Mostra.

Las actrices Olivia Nuss, Ana Celentano, Verónica Gerez y Paula Cohen, al advertir la inscripción, se acercaron a Sáez para expresarle personalmente su apoyo.

El encuentro terminó convirtiéndose en otra de las imágenes significativas de la noche: mujeres argentinas reunidas en Venecia alrededor de un mensaje común de identidad y pertenencia.

De Córdoba a una de las grandes alfombras rojas del mundo

La presencia de Graciela Sáez adquiere así un valor particular también desde Córdoba. Desde su trabajo como actriz y directora artística de Milano Golden Fashion, la cordobesa encontró en una vidriera internacional la posibilidad de utilizar la moda como lenguaje.

Y lo hizo en una noche especialmente cargada de significado: mientras el cine llevaba a Venecia una historia sobre la memoria argentina, Sáez eligió llevar al mismo escenario otro símbolo profundamente ligado al país.

Desde Córdoba hasta la alfombra roja de la Mostra, el vestido diseñado por Thelma Muñoz terminó diciendo mucho más que una frase: convirtió una aparición internacional en una declaración de identidad.

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