El hecho ocurrió en un colegio en la provincia de San Juan. La niña de 10 años era abusada por su tío y en su pedido de ayuda dijo que estaba embarazada. La situación pone de relieve cómo la Educación Sexual Integral (ESI) ayuda a identificar, detener y prevenir el abuso sexual infantil.

En una escuela en San Juan, una niña de 10 años escribió un pedido de ayuda en el baño: «estoy embarazada, ayuda solo tengo 10 años fue mi tío :(«. La niña ya fue identificada y la Justicia investiga lo sucedido.
El hecho subraya la importancia de la Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas: la ESI ayuda a niñas, niños y adolescentes a identificar situaciones de violencia sexual, a poder denunciarlas, a buscar ayuda. Abusos que, estadísticamente, a menudo ocurren en el seno familiar.
La ESI rompe el secreto y expone abusadores
El Observatorio de las Violencias de Género «Ahora Que Sí Nos Ven» reflexionó sobre el caso de la niña en San Juan y recordó que «las violencias sexuales contra las infancias no desaparecen porque dejemos de hablar de ellas».
«Muchas veces se sostienen en el silencio. En el miedo. En la vergüenza. En silencios que el abuso necesita para poder sostenerse. Y ahí la ESI rompe algo fundamental: el secreto. Enseña que hay cosas que no tienen que callarse. Que nadie puede tocar nuestro cuerpo sin consentimiento. Que si algo nos incomoda o nos hace daño, podemos contarlo. Que pedir ayuda no está mal. Que la culpa nunca es de quien atraviesa una situación de violencia», remarcan.
En ese sentido, el colectivo feminista enfatiza el peligro que significa sacar la ESI de las escuelas y tener un Estado «que, desde desde que asumió Milei, viene desfinanciando las políticas que la sostienen».
No a la desfinanciación de la ESI
La organización expresa que la militancia de sectores conservadores y las decisiones de la gestión libertaria de demonizar y desfinanciar la Educación Sexual Integral ayuda a perpetuar las violencias sexuales sobre niñeces y adolescencias.
«¿Qué quieren que suceda con los abusos en la infancia? ¿Qué sigan siendo secretos? ¿Qué las niñas no tengan palabras para nombrar lo que les pasa? ¿Qué la escuela deje de ser un lugar seguro donde puedan encontrar información, escucha y herramientas para pedir ayuda? La ESI no provoca las violencias. La ESI permite reconocerlas. Y desfinanciarla también es una decisión política«, subrayan.
Por último, desde el colectivo concluyen: «No queremos que las niñas tengan que escribir un pedido de auxilio en una pared para ser escuchadas. Queremos que sepan que pueden hablar. Queremos adultxs que sepan escuchar. Queremos escuelas con ESI, con recursos y con equipos para acompañar. Porque cuando el silencio protege al abusador, hablar también es una forma de romper el poder».
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