Burgermanía celebra su novena edición con 75 locales participantes y una propuesta que durante tres días invita a recorrer distintos barrios y localidades del país en busca de una hamburguesa inédita.
La nueva edición se realizará el 15, 16 y 17 de septiembre, bajo el formato Signature Edition. Cada hamburguesería presenta una creación especial acompañada por papas y bebida, con combos de $12.500 en la provincia de Buenos Aires y $13.500 en CABA. El público puede comprar anticipadamente a través de Passline y elegir qué local visitar y cuándo.
Detrás de la selección de locales está Leandro Volpe, referente de la cultura hamburguesera argentina y responsable de @club.leno. Su vínculo con este mundo comenzó con Burgerfacts y continuó con la publicación de 101 Hamburguesas que tenés que probar antes de morir.
Una hamburguesería no entra porque sí
Cada año son muchos los locales que quieren formar parte del evento, pero no todos consiguen un lugar. Volpe explicó que hay un criterio básico que funciona como filtro: la calidad del producto.
“Siempre seleccionamos locales que cumplan con un mínimo de calidad en cómo trabajan el producto”, contó a TN. Y enumeró algunos de los aspectos que mira especialmente: “Buen pan, medallón que se desgrana”.

La selección, entonces, busca funcionar también como una fotografía de la escena hamburguesera argentina. Hay locales consolidados, nuevos proyectos y propuestas de distintos barrios y localidades, pero todos tienen que partir de una determinada vara de calidad.
En esta edición participan, entre otros, TMT Burgers, The Flour Store, Taffer, Smash Burger & Beer, Shivo’s, Saint Burger, Mi Barrio, LeBross Burgers, Lagerhaus, Hey Bro, Frytki.arg, El Punto, El Bravo Burgers, Arredondo, Der Grund Burger House, Culta Burger, Cerro Burger, Cerdos Voladores Martínez, Burgertify, Burger Couple, Bronx, CHS Burger, Buller Brewing Co., Williamsburg, Mauer y Burger Home.
La burger como carta de presentación
La consigna de este año propone que cada hamburguesería prepare una burger inédita que represente su identidad. La idea, para Volpe, es que cada local aproveche la oportunidad para mostrar aquello que mejor sabe hacer.
“La idea es que cada hamburguesería presente lo mejor que tiene, su burger más emblemática, su carta de presentación ante el público que no la conoce”, explicó.

En esa búsqueda seguramente aparezca uno de los grandes clásicos del universo hamburguesero: “Seguramente haya mucho bacon cheeseburger, que es el caballito de batalla de la mayoría”, anticipa.
El formato permite, además, que el público arme su propio recorrido: elegir distintos locales, probar sus creaciones y descubrir hamburgueserías que quizás todavía no conocía. Esa posibilidad de convertir la ciudad en un circuito gastronómico es parte central de la propuesta.
Del boom que muchos creyeron pasajero al fenómeno instalado
El crecimiento de Burgermanía sirve también para medir cuánto cambió la relación de los argentinos con la hamburguesa.
En 2018 participaron ocho hamburgueserías y asistieron 2500 personas. En 2025, el evento llegó a 75 locales y 40.000 personas.
Para Volpe, la explicación está en que el fenómeno logró trascender la moda gastronómica. “El boom pegó fuerte, no fue una moda pasajera como las canchas de pádel, como decían muchos”, sostuvo.
Y hubo un cambio todavía más profundo: la hamburguesa dejó de ser solamente una comida para salir a buscar y pasó a instalarse en la vida cotidiana.
“La hamburguesa se metió fuerte en los hogares”, insistió Volpe. Incluso encuentra un nuevo rival para uno de los rituales gastronómicos más argentinos: “Hoy en muchas casas la típica pizza del domingo se reemplazó por pedir hamburguesa”.
De las hamburguesas gigantes al reinado del smash
Volpe viene siguiendo la evolución de la hamburguesa argentina desde hace años y aseguró que hubo distintas etapas.
Al principio, recuerda, la tendencia estaba marcada por “hamburguesas gigantes con muchos toppings”. Después “llegó la hamburguesa de 110 o 120 gramos, en pan de papa”.
Ahora, en cambio, hay un protagonista indiscutido: “Hoy casi todo es smash”.
La técnica, con su medallón más fino y una cocción que busca potenciar la costra exterior, se convirtió en una de las grandes protagonistas de la escena actual.
Sin embargo, también se observa una contratendencia: “Hamburguesas mas gorditas y jugosas, servidas en lugares mas lindos, con buena vajilla y ricos vinos”.

La evolución habla de un mercado que todavía está buscando nuevas formas de interpretar un producto que, lejos de agotarse, consiguió instalarse con fuerza en la gastronomía argentina, especialmente en época de bolsillos magros.
Y es justamente esa transformación que Burgermanía vuelve a poner sobre la mesa.




