
Matthew Lillard habló sobre la relación que ha mantenido durante años con las películas de acción real de Scooby-Doo, en las que interpretó a Shaggy Rogers.
Aunque participar en la adaptación de 2002 representó una oportunidad importante para su carrera, el intérprete reconoció que también vinculó durante mucho tiempo el proyecto con las dificultades profesionales que experimentó después del estreno de su secuela, Scooby-Doo 2: Monsters Unleashed, en 2004.
En una entrevista con Variety, Lillard recordó que conseguir el papel de Shaggy le generó grandes expectativas sobre su futuro en la industria cinematográfica.
La primera película representó una de sus principales oportunidades en una producción de gran presupuesto, por lo que esperaba que su participación le permitiera consolidarse como una estrella de Hollywood.
“Sentía mucha presión por no hacerlo mal. Era mi primera gran película y una gran oportunidad. Y entonces pensé que, ahora que Scooby-Doo era una gran película, iba a convertirme en una gran estrella de cine”, explicó.

Sin embargo, su trayectoria tomó un rumbo distinto al que esperaba. Según relató, después del estreno de la segunda película comenzó una etapa prolongada en la que recibió menos oportunidades laborales de las que había anticipado.
“Fue justo en ese momento, después de la segunda película, cuando mi carrera se fue a pique durante mucho tiempo. Es como si fuera uno de esos tipos de los 90 que nunca regresan. Esta película me genera sentimientos encontrados porque pensaba: ‘Es culpa de Scooby-Doo . Por eso no tengo trabajo’”, dijo.
Matthew Lillard, conocido también por su participación en la saga de terror Scream, señaló que ahora comprende que el cambio en su carrera estuvo relacionado con su transición de los papeles juveniles a personajes adultos.
“Ya no trabajas porque durante 15, 17 o 18 años interpretaste a un joven, a un chico, y ya no lo eres. Eres un hombre adulto”, reflexionó.
Con esta explicación, el actor reconoció que la disminución de oportunidades no dependía necesariamente de haber participado en las películas de Scooby-Doo. A pesar de las dudas que tuvo durante años, Matthew Lillard afirmó que nunca se arrepintió de haber aceptado el papel.
Los ingresos que obtuvo por la segunda película fueron importantes para su estabilidad económica durante una etapa en la que atravesó dificultades laborales.
“Durante mucho tiempo guardé rencor a Scooby-Doo. Pero nunca me arrepentí de haber participado, porque la verdad es que si no hubiera tenido el dinero que gané con la segunda película, no lo habría logrado”, indicó.
El actor recordó que él y su esposa tuvieron que modificar su estilo de vida para afrontar esa situación. La pareja vendió varios bienes, incluidos sus automóviles y su casa, y redujo sus gastos para poder vivir de una manera más económica.
Además, su esposa regresó al trabajo, una decisión que Lillard describió como un momento determinante para su familia.
Con el tiempo, el intérprete también reconsideró la percepción que tenía de sí mismo tras Scooby-Doo.

“Antes de esta película, creía que era la gran cosa. Pensaba: ‘Estoy haciendo todas estas películas y soy un tipo importante’. La realidad es que no lo soy. Siempre fui un actor de reparto, y creía que era más que eso”, dijo.
Y añadió: “Hubo una experiencia realmente humillante para Matthew Lillard justo después de esta película, por la que ahora estoy muy agradecido”.
Lillard señaló que esa experiencia le permitió desarrollar una visión más realista de su profesión y de sus posibilidades dentro de la industria.




