
Siria comenzó a destruir armas químicas y materiales vinculados al antiguo régimen de Bashar al Asad, bajo verificación de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), según informó este jueves el Consejo de Seguridad de la ONU.
Ante el organismo internacional, el representante sirio, Ibrahim Olabi, calificó el operativo como “el primer proceso de destrucción desde que nos liberamos del régimen anterior” y precisó que se trata también del primero “en destruir materiales químicos en territorio sirio en más de una década”.
La Alta Representante de la ONU para Asuntos de Desarme, Izumi Nakamitsu, precisó que un equipo de la OPAQ constató el mes pasado la eliminación irreversible de 42 bombas aéreas, avance que atribuyó a la “estrecha colaboración” con Damasco.
“Siria cuenta con los acuerdos y las aprobaciones necesarias para iniciar las actividades de destrucción bajo verificación de la Secretaría Técnica de la OPAQ”, declaró. El director general del organismo ya había informado un día antes a su Consejo Ejecutivo que las actividades habían comenzado.

En mayo de 2026, Siria había reportado el hallazgo de arsenales que no figuraban en declaraciones previas del gobierno. Las autoridades detallaron una instalación adicional vinculada a compuestos químicos, una sustancia precursora para la fabricación de agentes nerviosos, municiones vacías y dos instalaciones de almacenamiento. Las inspecciones posteriores de la OPAQ confirmaron la exactitud de esos inventarios, lo que dio paso a la etapa de destrucción certificada esta semana.
Siria ingresó a la OPAQ en 2013, cuando se comprometió a revelar y entregar su arsenal tóxico ante la presión conjunta de Rusia y Estados Unidos, en un contexto marcado por la amenaza de ataques aéreos de Washington y sus aliados. La decisión llegó tras un presunto ataque químico en Guta Oriental, suburbio de Damasco, que causó la muerte de más de 1.000 personas según la inteligencia estadounidense y fue atribuido al gobierno de Bashar al Asad, quien negó su participación y responsabilizó a los rebeldes.
El régimen sirio nunca declaró la totalidad de su programa y buscó eludir a los inspectores internacionales, una conducta que en 2021 derivó en la suspensión de su derecho al voto en el organismo, tras comprobarse el uso de sarín y gas cloro contra población civil.

En paralelo, el Gobierno de transición encabezado por Ahmed al Shara impulsa una causa judicial contra los responsables de crímenes cometidos durante la gestión de Asad, con decenas de arrestos, entre ellos por el episodio de Guta Oriental.
Sobre el proceso, Olabi declaró: “Reitero nuestra postura sobre la justicia: una postura firme en materia de rendición de cuentas que no admite concesiones ni interpretaciones. Seguiremos por este camino, con el objetivo de fomentar la cooperación internacional para apoyar la justicia a nivel nacional”.
La enviada estadounidense, Tammy Bruce, instó a las nuevas autoridades sirias a mantener la cooperación con la OPAQ y describió esa labor como una forma de “honrar a los hombres, mujeres y niños sirios cuyas vidas fueron arrebatadas”. China y Rusia, por su parte, respaldaron los pasos dados por Siria en esta etapa del proceso de desarme.
(Con información de AFP y EP)


