La explosión ocurrió en el kilómetro 25 de la vía entre La Gabarra y Tibú, donde tres jóvenes resultaron afectados - crédito  @PGN_COL / X

La situación de seguridad en las carreteras del Catatumbo volvió a complicar la atención de una emergencia. Tres jóvenes resultaron afectados tras caer en un campo minado en la vía entre La Gabarra y Tibú: uno murió en el lugar y los otros dos sufrieron heridas de gravedad. Estos últimos permanecen en Tibú, sin poder ser trasladados a Cúcuta, mientras las autoridades y las comunidades buscan condiciones que permitan movilizarlos con seguridad.

El hecho ocurrió en el kilómetro 25 de la vía entre el corregimiento de La Gabarra y el casco urbano de Tibú, Norte de Santander. La situación de seguridad en las vías del Catatumbo dificulta la evacuación de los dos heridos, quienes requieren continuar con atención médica especializada.

Los dos sobrevivientes fueron llevados al hospital de Tibú, pero requieren ser trasladados de urgencia a Cúcuta por la gravedad de sus heridas - crédito Colombia Oscura

Luis Fernando Niño, Consejero de Paz de Norte de Santander, explicó a Caracol Radio que los heridos “no han podido ser trasladados a Cúcuta por orden público, porque hay retenes ilegales en la vía entre Tibú y Cúcuta”. A esta dificultad se suma la situación de la misión médica. Según habitantes y líderes sociales de la zona, también existen problemas relacionados con la disponibilidad de ambulancias, lo que ha aumentado las dificultades para sacar a los jóvenes del municipio.

“Las comunidades nos dicen que quizás hay una ambulancia perdida, el ataque a la misión médica, que también es una infracción al derecho internacional humanitario, por eso no han permitido sacar estos heridos hacia la ciudad de Cúcuta”, expresó Niño. El funcionario lamentó que la violencia continúe dejando víctimas en esta zona del departamento. “Lamentablemente el tema del Catatumbo continúa dejando víctimas, personas muertas”, dijo.

La emergencia vuelve a poner sobre la mesa el riesgo que enfrentan quienes viven o se movilizan por las áreas rurales del Catatumbo, donde la presencia de minas antipersonal se suma a la confrontación entre grupos armados. En este caso, además del peligro provocado por el campo minado, la atención de los sobrevivientes quedó condicionada por la situación de seguridad en las vías.

Los retenes ilegales y las dificultades para garantizar la misión médica han impedido concretar la evacuación de los heridos - crédito Colprensa

Las autoridades buscan establecer condiciones que permitan realizar el desplazamiento de los heridos hacia Cúcuta. Existe preocupación por la posibilidad de que durante el recorrido se presente un ataque contra la misión médica, lo que mantiene en pausa el traslado. La crisis ocurre mientras la región se acerca a los 20 meses de conflicto entre las disidencias del Frente 33 de las Farc y el ELN. De acuerdo con los habitantes, se trata de una de las etapas de violencia más complejas de las últimas décadas. El conflicto deja 63.882 personas desplazadas y centenares de asesinatos, según el Puesto de Mando Unificado departamental.

En medio de este escenario, la Iglesia católica insiste en mantener abierta la búsqueda de salidas negociadas. Monseñor Orlando Olave, obispo de Ocaña, pidió no abandonar los esfuerzos orientados a construir la paz, pese al deterioro de las condiciones en el territorio. “La paz no es la ausencia de dificultades o la ausencia de momentos difíciles. La paz es una búsqueda permanente que hacemos todos”, afirmó el religioso.

Olave recordó que la comisión de diálogo y acompañamiento nació durante uno de los momentos más difíciles del conflicto. A su juicio, el aumento de la violencia no debe llevar a suspender esas iniciativas. “Porque el hecho que se incremente la violencia nosotros no podemos dejar de hacer la paz. Al contrario, justo cuando se dan estos momentos tan difíciles, tan dolorosos, es que nos debemos empoderar aún más de esa propuesta de paz”, sostuvo.

La emergencia vuelve a evidenciar los riesgos que enfrentan las comunidades rurales del Catatumbo por las minas antipersonal y la presencia de grupos armados -crédito Luis Robayo/AFP

El obispo también señaló que el cambio de Gobierno nacional generó una pausa en algunas gestiones que se adelantaban en la región. Actualmente, dijo, se han sostenido conversaciones con la Defensoría del Pueblo y la ONU para analizar la situación y definir los próximos pasos.

“Nosotros hemos estado reflexionando con Defensoría, con la ONU, un poco cuál es nuestra posición en este momento. Hemos estado, y sobre todo la Defensora, ha estado en unas conversaciones con el señor Ministro del Interior, con el doctor Lara, donde le hemos contado lo que hemos hecho, que sin ánimo aquí de ninguna presunción humana, se han salvado vidas”, expresó el prelado.