Cuatro meses después de la polémica por las clausuras a bares, restaurantes y otros comercios por la disposición incorrecta de sus residuos, los reclamos por basura fuera de los contenedores registraron una fuerte caída en la Ciudad de Buenos Aires.
Según datos del Sistema de Gestión Colaborativa, el registro oficial que concentra los ingresos realizados por los vecinos a través del 147, BOTI, BA Colaborativa, BAX y BA App, los reclamos por esta prestación pasaron de 18.308 en abril a 1.517 en agosto. La reducción fue del 91,7%.
La serie muestra que la baja había comenzado durante los primeros meses del año, pero se profundizó desde mayo, cuando los reclamos descendieron a 4.996. En junio fueron 2.036 y en julio tocaron un piso de 1.175. Agosto presentó un leve repunte, aunque permaneció muy por debajo de los niveles registrados antes del refuerzo de los controles.
Los datos fueron actualizados el 16 de septiembre y comprenden todos los canales de atención ciudadana. Como los registros son dinámicos, pueden producirse modificaciones cuando un contacto es derivado a otra área por errores en su carga original.
De la polémica por las clausuras a la caída de los reclamos
A comienzos de mayo, las cámaras gastronómicas cuestionaron las clausuras de distintos establecimientos y señalaron que, en algunos casos, no habían existido advertencias previas. La discusión adquirió repercusión pública a medida que se intensificaron las inspecciones en corredores comerciales y gastronómicos.
La Ciudad mantuvo su postura y sostuvo que los operativos apuntaban a quienes sacaban residuos fuera del horario permitido, utilizaban contenedores incorrectos o dejaban las bolsas sobre la vía pública.
Entre el 1° de abril y el 31 de agosto fueron clausurados 913 locales comerciales y se detectaron infracciones en 563 consorcios, de acuerdo con la última información de la Secretaría de Higiene. Las clausuras representan aproximadamente el 0,6% de los cerca de 150.000 comercios que funcionan en la Ciudad.
Las reglas fiscalizadas no son nuevas. La Ley 451, que estableció en 2000 el Régimen de Faltas porteño, contempla sanciones para quienes dejan residuos en la vía pública fuera de los horarios permitidos o en recipientes antirreglamentarios. La franja vigente de 19 a 21 fue establecida en 2020 mediante la Resolución 91/MEPHUGC/20 y luego incorporada al Régimen Operativo de Residuos Sólidos Urbanos.
Lo que cambió desde abril fue la intensidad de los controles y su aplicación sobre comercios y consorcios. Los registros muestran una coincidencia temporal entre ese refuerzo y la aceleración de la caída de los reclamos, aunque por sí solos no permiten atribuir toda la mejora exclusivamente a la fiscalización.
También bajaron los contactos generales por higiene urbana
La tendencia se observa además en el conjunto de los contactos relacionados con la higiene urbana. En abril se habían registrado 49.251 y en agosto fueron 21.538, una disminución del 56,3%.
Esta categoría incluye tanto reclamos como solicitudes de servicios. No son equivalentes: cuando un vecino pide el retiro programado de muebles, electrodomésticos, restos de poda o escombros mediante los canales de atención de la Ciudad, realiza una solicitud y no denuncia una falla en la limpieza.
La comparación interanual también muestra una baja. En julio de 2025 se habían registrado 30.850 contactos por higiene urbana, mientras que en julio de 2026 fueron 20.196: un descenso del 34,5%. Esta medición permite ampliar el análisis y evitar que la conclusión dependa solamente de comparar abril con agosto.
En paralelo, el monitoreo de las incidencias dirigidas a la Ciudad en redes sociales registró una disminución del 58% entre abril y agosto: pasaron de 4.474 a 1.877. Se trata de una fuente complementaria y con una metodología diferente a la del sistema oficial de reclamos.
La normativa establece que los residuos húmedos deben colocarse en bolsas cerradas dentro de los contenedores negros o grises, de domingo a viernes entre las 19 y las 21. Los sábados no deben sacarse.
El argumento de la Ciudad es que una bolsa mal dispuesta no afecta solamente a quien comete la infracción: puede romperse, generar olores, atraer plagas y terminar desparramada sobre las veredas. Por eso, el incumplimiento de un comercio, un consorcio o un vecino termina repercutiendo sobre todo el barrio.




