Las últimas semanas volvió a estar en agenda la posibilidad de discutir una nueva normativa que permita la siembra al costado de las rutas. La idea llegó al Congreso de la mano de dos proyectos muy similares, presentados por el PRO y el peronismo, que proponen cubrir unas 50 mil hectáreas de tierras adyacentes a 40 mil kilómetros de rutas nacionales.

Se trata, en realidad, de volver sobre una práctica que se hizo hasta 2008 cuando, en el marco del enfrentamiento con el sector, el kirchnerismo derogó la normativa que permitía tener soja u otros cultivos de bajo porte al costado de las rutas. Excluyendo, desde ya, la zona estrictamente de banquina y la destinada a la seguridad vial.

En el Legislativo, los proyectos aún no tuvieron grandes avances. Pero, en las últimas horas, quien no temió en tomar partido fue un miembro del gabinete del gobernador santafesino Maximiliano Pullaro, que fue tajante con sus definiciones.

“Lo que pido es un poco de honestidad intelectual para poder analizar colectivamente qué es lo que nos estamos proponiendo”, expresó Enrique Estévez, ministro de Ambiente y Cambio Climático de Santa Fe.

Lo hizo en el marco de la jornada que convocó Fundación Vida Silvestre en Diputados, donde se discutió sobre la necesidad de trabajar en iniciativas que permitan la conservación de los pastizales. No se había tocado el tema de la siembra en banquinas, ciertamente “secundario” en la discusión, pero Estévez le dedicó unos minutos durante su intervención.

Particularmente, el ministro se mostró crítico con la propuesta que hoy evalúan tanto en el PRO -a partir del proyecto de Javier Sánchez Wrba- como en el peronismo -con la iniciativa de Agustina Propato-, ya que considera que ese es un debate que debería haber sido saldado en estos casi 20 años.

“Se cree que esto va a provocar que automáticamente tengamos las mismas rutas que en Alemania, que no va a haber ningún problema y que va a beneficiar al país porque es más producción. Pero la práctica ya se utilizó y no prosperó ni se mejoró económicamente nada”, apuntó.

Y remató: “Si es para cambiar la camioneta creo que no vale la pena reventar todo”.

Antes de formar parte de la cartera ambiental en el gabinete de Pullaro, Estévez fue diputado nacional por el Partido Socialista santafesino. Como ex miembro de esa misma casa, durante su participación en Diputados sí se mostró de acuerdo en que “es un debate que se tiene que dar en el Congreso”, incorporando otras miradas.

Y más que sembrar soja al costado de las rutas para aumentar la recaudación, el ministro se inclina por una opción opuesta: que esas zonas sean corredores biológicos.

“Está comprobado que benefician al suelo productivo, y está también comprobado que tenemos graves problemas de contaminación del agua y de falta de nutrientes en el suelo, elementos fundamentales para producir. Sin ir más lejos, firmas como Syngenta están proponiendo la creación de corredores biológicos dentro de los campos, ni siquiera hablo de ONGs ambientalistas”, observó.

¿Y el beneficio económico del que habla? Es a futuro y en potencial, dice Estévez: “Argentina podría sortear las barreras vinculadas al ambiente y potenciar su comercio exterior mostrando que es un país que tiene corredores biológicos en todas las rutas nacionales”

“Hay que ver cuánto nos podría beneficiar eso en términos productivos y de mercado”, afirmó, tomando distancia de los proyectos que hoy circulan, en los que se discute el dinero recaudado por la entrega de permisos para sembrar. Desde el PRO, la propuesta es que vaya a los fondos de Vialidad Nacional. Desde el peronismo, en cambio, se señala “un fin social y cooperativo”.